El 48% de la superficie del planeta ha vivido una situación de sequía extrema a lo largo del último año. En España, se calcula que al menos el 62% del territorio ha sufrido un episodio de escasez hídrica extrema en los últimos cinco años, lo que supone un incremento de más del 40% respecto a los datos de hace tan solo un siglo. Estas cifras, lejos de quedarse en una mera estadística, engloban miles de historias sobre cómo el avance de la crisis climática ya está cambiando radicalmente la realidad en la que vivimos y dejando un reguero de daños a nuestro alrededor. « El aumento de las sequías amenaza los cultivos esenciales, la seguridad alimentaria de la población y la disponibilidad de recursos tan básico como el agua », afirma el último gran informe ‘The Lancet Countdown’ sobre el impacto de la crisis climática en la salud del planeta y de las personas.
Las sequías han dejado a más de 151 millones de personas expuestas a una situación de inseguridad alimentaria
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El trabajo, liderado por un panel internacional de 132 expertos, entre los que destacan varios científicos y centros de investigación españoles, elabora una evaluación anual sobre 15 indicadores relacionados con el avance de la crisis climática y su impacto en diferentes esferas de la actividad humana. Entre estos, destaca el caso de las grandes sequías que, según este último balance, el año pasado dejaron huella en casi la mitad de la superficie del planeta. A escala global, se trata de la segunda cifra más alta jamás registrada, tan solo por detrás de la situación observada en 1951. Los análisis indican que este fenómeno ha expuesto a una situación de inseguridad alimentaria extrema a 151 millones personas de todo el mundo. Sobre todo, en países del sur global. En Europa, se calcula que al menos 12 millones de europeos sufrieron escasez de alimentos o de agua en sus hogares debido a estos impactos climáticos.
El 62% del territorio español ha vivido una sequía extrema desde 2019, un 40% más que hace un siglo
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Las sequías son solo un ejemplo de los extremos climáticos que se están incrementando por el avance de la crisis climática. El reverso de este fenómeno marcado por la escasez de agua son todos aquellos episodios meteorológicos extremos donde la lluvia hace estragos y que, por culpa del calentamiento global, también están aumentando en todo el planeta. Según apunta el informe publicado este miércoles, en los últimos cinco años episodios extremos como lluvias torrenciales, huracanes y las inundaciones de gran calado han causado pérdidas de 213.380 millones de euros (el equivalente a 227 mil millones de dólares) en todo el mundo. Buena parte de las pérdidas y daños causados no se han podido recuperar jamás. En los países ricos, el 35% de las afectaciones no han sido cubiertas por seguros. En los países pobres, esta cifra baja hasta el 18% y el cero absoluto.
Récord de muertes por calor
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En los últimos meses se han publicado decenas de informes señalando que el 2023 ha sido el año más cálido desde que tenemos registros y que, además, hemos vivido una racha de al menos 12 meses consecutivos por encima del umbral del calentamiento extremo de los 1,5 grados. Según destaca el análisis de ‘The Lancet Countdown’, este fenómeno ha causado un récord de muertes entre mayores de 65 años y el incremento más elevado observado hasta ahora de hasta un 167% respecto a los datos de 1990. Nunca en la historia de la humanidad se habían registrado tantas muertes por calor extremo en el conjunto del planeta. En Europa, por ejemplo, se calcula que solo el verano pasado las altas temperaturas causaron al menos 47.000 muertes prematuras.
El calor extremo del año pasado causó un récord de decesos entre mayores de 65 años
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Según denuncian los expertos que han liderado este trabajo, el aumento de las muertes por calor extremo en todo el mundo contrasta, paradójicamente, con la falta de medidas gubernamentales para proteger a la población. El análisis publicado este miércoles destaca que en estos momentos menos de la mitad de los planes nacionales de lucha contra el cambio climático contemplan el impacto de este fenómeno sobre la salud. Además, solo el 35% de los gobiernos del mundo disponen de un sistema de alertas tempranas sobre salud y cambio climático y solo el 10% dispone de medidas claras para minimizar los daños derivados del calor extremo en la salud mental, dado que son cada vez más los estudios que inciden en el aumento de los ingresos psiquiátricos durante los episodios de altas temperaturas.
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Menos de la mitad de los planes nacionales de lucha contra el cambio climático contemplan el impacto de este fenómeno sobre la salud
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« Los resultados de este estudio son los más preocupantes en los ocho años que llevamos elaborando este análisis. Pero a pesar de todas estas amenazas, vemos que se siguen invirtiendo recursos financieros en las mismas cosas que socavan nuestra salud », denuncia Marina Romanello, directora ejecutiva de ‘The Lancet Countdown’ y científica del University College de Londres. En esta misma línea, los expertos que han liderado este informe reclaman a los gobiernos que en unas semanas se reunirán en la cumbre del clima de Bakú, en Azerbaiyán, « redirigir los fondos que se invierten en la industria de los combustibles fósiles para financiar una transición justa y equitativa que nos llevará hacia un futuro más saludable ».
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