El Parc Natural de les Capçaleres del Ter i del Freser ha detectado dos especies de murciélagos amenazadas, un hallazgo que confirma la presencia en el parque de bosques maduros bien conservados y de prados alpinos de alta montaña, hábitats cada vez más frágiles en Catalunya.
[–>[–>[–>Por un lado, el orejudo alpino (Plecotus macrobullaris), catalogado como vulnerable. Por otro, el murciélago ratonero bigotudo pequeño (Myotis alcathoe), incluido como especie en peligro de extinción.
[–> [–>[–>La detección se ha realizado en el marco de los trabajos impulsados durante el último año para mejorar el conocimiento de los murciélagos presentes en este espacio natural.
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El seguimiento lo han llevado a cabo investigadores del grupo BiBio, del Museu de Ciències Naturals de Granollers y del Centre Tecnològic Beta, dentro del Programa de Seguimiento de Murciélagos de Catalunya.
[–>[–>[–>Las dos citas, además, han sido confirmadas genéticamente con la colaboración del CSIC-Estación Biológica de Doñana y de la SECEMU.
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Ambientes de alta montaña y bosques maduros
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El caso del orejudo alpino refuerza el valor de los ambientes de alta montaña del parque. En Catalunya, esta especie solo se conoce en pocas localidades situadas por encima de los 1.800 metros y habitualmente vinculadas a prados alpinos.
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[–>Según la información difundida por Parcs Naturals de Catalunya, el cambio climático puede convertirla en una de las especies más expuestas por la pérdida de sus hábitats de caza y refugio.
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Esta especie se detectó por primera vez en Catalunya en el año 2009, precisamente dentro del espacio que hoy forma parte del parque natural. Ahora, la nueva cita vuelve a situar las Capçaleres del Ter i del Freser como uno de los puntos clave para seguir su evolución en el país.
[–>[–>[–>Murciélago ratonero bigotudo petit / PARCS NATURALS DE CATALUNYA
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El murciélago ratonero bigotudo pequeño, en cambio, remite a otro tipo de paisaje. Es una especie forestal que necesita bosques bien conservados y maduros para establecer las colonias de maternidad, habitualmente en fisuras de los árboles o bajo la corteza. En Catalunya, se conocen pequeñas poblaciones en la Albera y en la Vall de Aran, además de citas puntuales en el Montseny, la Garrotxa y, más recientemente, en zonas cercanas al parque, como el Cadí-Moixeró.
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Un indicador de la fragilidad del parque
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El resultado indica que el parque aún conserva hábitats sensibles que, en Catalunya, se encuentran en regresión o bajo presión. Según Parcs Naturals de Catalunya, la presencia de estas dos especies refuerza la necesidad de proteger bosques maduros y prados naturales alpinos, ampliar la conexión entre zonas protegidas y mantener el seguimiento de los quirópteros en el territorio.
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La investigación se ha dado a conocer en el Boletín de medio ambiente del Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecológica, correspondiente a marzo de 2026. Sitúa el Parc Natural de les Capçaleres del Ter i del Freser como un espacio clave para conservar especies especialmente vulnerables y para medir, sobre el terreno, el estado de salud de algunos de los hábitats más frágiles de Catalunya.
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