En condiciones normales, la cantidad de energía que nos llega del sol debería estar más o menos en la línea con la cantidad de energía que emite nuestro planeta. Pero debido al avance del cambio climático, este equilibrio, conocido como « balance energético », empieza a tambalearse. Según advierte el último gran informe de la Organización Meteorológica Mundial sobre el estado mundial del clima, la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera ha llegado al nivel más alto de los últimos milenios y eso ha alterado de forma indiscutible el equilibrio energético global. « El desequilibrio energético de la Tierra ha alcanzado el valor más alto desde que existen registros« , advierte el estudio.
[–>[–>[–>Las cifras son claras. Los análisis indican que la concentración atmosférica de dióxido de carbono ha llegado a su nivel más alto en los últimos 2 millones de años y la de metano y óxido nitroso ha alcanzado la cifra más elevada de los últimos 800.000 años. Los expertos afirman que estamos viviendo el mayor aumento en la concentración anual de dióxido de carbono desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957. Y todo ello, señala el informe, ha provocado una aceleración del desequilibrio energético del planeta en las últimas dos décadas y un récord absoluto de este parámetro durante el año pasado, cuando se registró la cifra más alta de los últimos 65 años.
[–> [–>[–>Los registros confirman que esta última década ha sido la más calurosa de la historia
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Los expertos afirman que este fenómeno, directamente relacionado con la quema de combustibles fósiles y con la degradación de sumideros naturales como bosques y océanos, ya está teniendo consecuencias directas en el planeta. Una parte de este desequilibrio es lo que está impulsando el aumento vertiginoso de las temperaturas globales que, entre otras cosas, ha hecho que esta última década se consolide como la más calurosa de la historia. Otra parte de este desequilibrio se refleja en el calentamiento de los mares y la aceleración del deshielo, dos fenómenos que no solo tienen profundas afectaciones en los ecosistemas sino que, además, están contribuyendo de forma clara al auge de los fenómenos meteorológicos extremos que cada año afectan a millones de personas en todo el mundo.
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Planeta al límite
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« El estado del clima mundial es de emergencia. El planeta Tierra está siendo llevado al límite. Todos los indicadores climáticos clave están en alerta roja« , afirma el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, tras la publicación de este informe. « La humanidad acaba de soportar los 11 años más calurosos de la historia. Cuando la historia se repite 11 veces, ya no es una coincidencia. Es un llamado a la acción », añade Guterres, quien también argumenta que « en esta era de guerra, el estrés climático también está revelando que nuestra dependencia de los combustibles fósiles está desestabilizando tanto el clima como la seguridad global ».
[–>[–>[–>« Nuestra dependencia de los combustibles fósiles está desestabilizando tanto el clima como la seguridad global »
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Según esgrime Celeste Saulo, secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial, esta crisis está directamente relacionada con « actividades humanas » que « están alterando el equilibrio natural » y provocando daños que, de seguir así, podrían durar cientos sino y miles de años. « En el día a día, nuestro clima se ha vuelto más extremo. En 2025, las olas de calor, los incendios forestales, la sequía, los ciclones tropicales, las tormentas y las inundaciones causaron miles de muertes, afectaron a millones de personas y provocaron pérdidas económicas de miles de millones », recuerda la portavoz de esta entidad tras la presentación del último gran balance del clima global, en el que se pone números al avance del cambio climático y a sus impactos a escala global.
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Fiebre en los océanos y caos en la tierra
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Uno de los fenómenos más preocupantes en los que incide este trabajo es el efecto del cambio climático en los océanos, unos ecosistemas que absorben grandes cantidades de gases de efecto invernadero y amortiguan más del 90% del calor atmosférico. Y es justamente esta dinámica la que, según afirma el estudio, ha provocado que durante la última década todos los años se ha establecido un nuevo récord de calor de los mares del mundo. El año pasado, por ejemplo, se estima que alrededor del 90 % de la superficie oceánica experimentó al menos una ola de calor marina. « Durante las últimas dos décadas, el océano ha estado absorbiendo cada año aproximadamente 18 veces el consumo energético anual humano« , afirma el análisis para ilustrar la magnitud del problema. Este fenómeno, lejos de limitarse a los mares, está alimentando tormentas, las está haciendo más voraces y más extensas. Un reciente estudio, por ejemplo, afirma que el calor del Atlántico y del Mediterráneo aumentó hasta un 40% las lluvias de la dana de Valencia.
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[–>Hace casi una década que cada año se registra un nuevo récord de calor en los océanos
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El análisis también recuerda que el caos climático está provocando un claro aumento de los fenómenos meteorológicos extremos. Y estos, a su vez, generan daños en la agricultura, reducen la producción de alimentos, aumentan la inseguridad alimentaria y provoca tensiones sociales. El aumento de estos fenómenos se ha relacionado con un auge de las migraciones forzadas ya sea para huir de zonas devastadas por desastres naturales o por la escasez de agua y alimentos. « Cuando varios desastres ocurren de manera repetida o acumulada, las comunidades más frágiles se ven desbordadas, perdiendo la capacidad de prepararse, recuperarse y adaptarse, lo que agrava aún más su situación », recuerda el informe en el que, una vez más, se recuerda que los impactos del cambio climático se traducen en el sufrimiento de millones de personas de todo el mundo.
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