El cambio climático no enciende un fuego. Pero sí puede hacer que las llamas se extiendan más rápido, de forma más violenta y que acaben afectando a una superficie mayor. Un nuevo estudio liderado por el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK) afirma que, de seguir así, el avance del calentamiento global y de fenómenos adversos como la sequía podrían multiplicar por tres la superficie quemada por incendios forestales en Europa.
[–>[–>[–>Según afirma el trabajo, un aumento de las emisiones aumentaría en hasta un 192% la extensión de los grandes fuegos para finales de siglo. Este dato, afirman los expertos, supone una llamada urgente de atención para reducir de forma drástica las emisiones mientras, además, se refuerza la prevención, detección temprana y extinción de incendios en todo el viejo continente.
[–> [–>[–>La investigación, publicada este jueves, se centra en un análisis sobre cómo el aumento de emisiones y de temperaturas podría empeorar los incendios europeos. En concreto, según relatan los expertos, se ha estudiado qué ocurriría en caso de reducir emisiones y qué pasaría si, en cambio, estas siguieran aumentando por encima de lo acordado en el acuerdo de París y en las últimas cumbres del clima. En ambos casos, las proyecciones apuntan a que la superficie quemada por incendios seguiría aumentando ante el ya inevitable impacto del calentamiento global en el continente. La diferencia es que en un caso « solo » lo haría un 40% y en el otro más de un 192%. En el peor de los escenarios, afirma el estudio, un incremento de las emisiones acabaría triplicando la superficie calcinada por fuegos forestales para finales de siglo.
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El análisis afirma que el cambio climático intensificará el calor, la sequedad y los vientos, aumentando así la frecuencia e intensidad de los incendios
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Según explica el investigador Maik Billing, autor principal de este trabajo, el cambio climático amenaza con alimentar tres de los combustibles que convierten el fuego en algo incontrolable: el calor, la sequedad y los vientos. El análisis indica que estos tres factores de riesgo podrían intensificarse a medida que avance el calentamiento global y extender aún más las zonas de peligro asociadas a este fenómeno.
[–>[–>[–>« Si seguimos así, los incendios se volverán mucho más frecuentes en Europa, especialmente alrededor del Mediterráneo y en gran parte de Europa occidental y central« , afirma el experto quien, además, vaticina que debido a este fenómeno también podría aumentar el riesgo en « áreas que hasta la fecha no han experimentado muchos incendios ». Y todo esto, afirma, aumentaría aún más el peligro asociado a los grandes fuegos forestales.
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« Si seguimos así, los incendios se volverán mucho más frecuentes en Europa, especialmente alrededor del Mediterráneo y en gran parte de Europa occidental y central »
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Medidas de prevención
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Otro de los factores en los que se centra el estudio es la eficacia de las medidas de prevención. En este sentido, el trabajo afirma que las mejoras continuas en la gestión de incendios podrían reducir la superficie quemada en un 92% en un futuro con un aumento moderado de la temperatura y en un 72% con un aumento más extremo del calor global. En ambos casos, los científicos afirman que estos datos deberían incitar a invertir « desde ya » para reforzar todos los mecanismos de prevención y de lucha contra el fuego.
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[–>« Las condiciones para la propagación de incendios están empeorando, por lo que necesitamos invertir más en medidas como la contratación y formación de equipos de bomberos, equipamiento adecuado para hacer frente a las llamas y medidas de coordinación », añade Thomas Hickler, científico del Centro Senckenberg y coautor del estudio.
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La investigación subraya la importancia de invertir en prevención y extinción, ya que las mejoras en gestión podrían reducir hasta un 92% la superficie quemada
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El trabajo afirma que estas « señales de alerta » se producen en un momento clave en que, pese a la gravedad de los incendios de este verano, aún estamos a tiempo de esquivar escenarios peores. « Si los incendios se vuelven realmente extremos, nuestra capacidad para contenerlos podría colapsar. Debemos actuar ya antes de llegar a ese punto », afirma el trabajo que, además, recuerda que los incendios extremos registrados en las últimas semanas en España, Francia y Grecia demuestran hasta qué punto es « absolutamente esencial » actuar frente al fuego.
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