El verano ya no es lo que era. La situación vivida en los últimos años demuestra que esta estación, antaño sinónimo de buen tiempo, demuestra cómo este periodo se ha convertido en una época del año cada vez más difícil de tolerar. Ahora, según apuntan los registros de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el verano llega antes, se vuelve más intenso, alcanza récords hasta ahora impensables y se alarga mucho más allá de lo que técnicamente marca el calendario. Los titulares sobre el mes, la estación y el verano más cálido desde que existen registros se repiten una y otra vez desde hace ya varios años. Y es por eso que, ante este escenario, son muchos los que se resignan a ver estos veranos como el paradigma de lo que nos espera en un mundo transformado por el cambio climático. Como si lo vivido ahora fuera ya la « nueva normalidad » que nos espera en los próximos años. Pero no es exactamente así.
[–>[–>[–>La ciencia advierte que, de no cambiar de rumbo, los veranos españoles se volverán aún más extremos. Los modelos apuntan a que de cara al año 2050, o incluso antes, España podría registrar máximas de 50 grados o más durante esta estación, así como más incendios, más sequías y más desastres derivados del calor extremo. La advertencia es clara. Y es que los veranos aún no han tocado techo y, de seguir así, se volverán todavía más intensos y peligrosos en todos los sentidos.
[–> [–>[–>El Mediterráneo se enfrenta a un aumento de temperaturas por encima de la media global, así como a un mayor riesgo de veranos extremos
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El mayor estudio realizado hasta la fecha sobre la cuestión, liderado por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, afirma que para evitar estos escenarios hay que lograr una reducción inmediata de las emisiones de gases de efecto invernadero y, paralelamente, desplegar medidas de adaptación para minimizar el impacto de las altas temperaturas.
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Máximas de 50 grados
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Los datos hablan claro. Según afirma el primer gran informe sobre los impactos del cambio climático en el Mediterráneo (MedECC), todos los países de la región, incluida España, se enfrentan a un aumento de las temperaturas por encima de la media global que, además, tenderá a acentuarse en verano. Los modelos indican que un aumento acentuado de las emisiones podría sobrecalentar el planeta por encima de los 3 grados de media, lo que en los países mediterráneos se traduciría en un incremento de la temperatura de hasta seis grados para finales de siglo así como en veranos más cálidos, con más riesgos de olas de calor y valores aún más extremos respecto a los registrados hasta ahora.
[–>[–>[–>Un estudio publicado en la revista ‘Natural Hazards’ calcula que, de seguir así, en unos años tendremos veranos con hasta 30 días más de calor extremo, un incremento de las jornadas por encima de los 35 grados y hasta un mes más de noches cálidas. Será como vivir permanentemente en lo que ahora entendemos como olas de calor y, después, enfrentar episodios de temperaturas aún más altas que podrían alcanzar una intensidad hasta ahora inaudita.
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En el peor de los escenarios, España podría vivir permanentemente en lo que ahora entendemos como olas de calor y, después, enfrentar episodios de temperaturas aún más altas
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La comunidad científica avisa de que dar la espalda al cambio climático hará que, en un futuro, los veranos españoles se conviertan en una estación extremadamente cálida sobre la que se superponen episodios de calor aún más excepcionales. El Visor de Escenarios de Cambio Climático (AdapteCCA), una de las iniciativas más grandes desplegadas hasta la fecha para entender el futuro al que nos enfrentamos, indica que bajo un escenario de aumento de las emisiones toda España, sin excepción, se enfrentará a veranos más cálidos con temperaturas que de base podrían rondar entre los 35 y los 40 grados y que durante episodios de olas de calor podrían alcanzar valores más extremos que, hasta ahora, parecen incluso imposibles. Según algunas estimaciones, esto podría dar lugar a máximas de hasta 50 grados en puntos como del interior peninsular. En Catalunya esta cifra podría alcanzarse en puntos de Lleida.
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[–>Soluciones estructurales
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La buena noticia es que la misma ciencia que advierte sobre la gravedad de esta situación también afirma que estamos a tiempo de esquivar el peor de los escenarios. Con una reducción drástica de las emisiones, los modelos muestran que podemos moderar el aumento de las temperaturas y evitar veranos de calor todavía más extremos. En esta misma línea, según señalan informes del Basque Centre for Climate Change (BC3), también se necesitan impulsar medidas de adaptación para minimizar el impacto de las altas temperaturas en la salud de las personas, en los ecosistemas y en los sistemas productivos.
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Los modelos indican que una reducción drástica de las emisiones permitiría moderar el aumento de las temperaturas y evitar veranos de calor todavía más extremos
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Entre las principales medidas que reclaman los científicos destacan la transformación de las ciudades para ampliar los espacios verdes y crear más refugios climáticos, la adaptación de los hogares para mejorar su aislamiento y climatización, el desarrollo de sistemas de alerta temprana ante episodios de calor extremo, el refuerzo de los recursos sanitarios destinados a proteger a las poblaciones más vulnerables, y el impulso de una agricultura más resistente a las altas temperaturas y otros fenómenos extremos.
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