La espiral de ‘comprar-tirar-comprar-tirar’ que promueven las grandes empresas textiles occidentales constituye una de las graves amenazas ambientales a las que se enfrenta el planeta. El ingente gasto de agua necesario para fabricar unos simples vaqueros (hasta 3.000 litros, según la Universidad Politécnica de Madrid) hace de este sector una verdadera ‘apisonadora’ ecológica. Y es que, además, es un gran generador de microplásticos y de emisiones de CO2, entre otras consecuencias ambientales. Pero el fast-fashion (esa manía de comprar sin parar) tiene un campeón mundial, que se materializa en una empresa china llamada Shein y que es blanco de críticas desde todos los frentes. No solo desde el medioambiental. También desde el de los derechos humanos y laborales.
[–>[–>[–>¿Qué es Shein? Se trata de una marca de moda no ya de fast-fashion, sino de ultrafast-fashion, que vende ropa en todo el mundo a través de internet y en algunas tiendas físicas. Se caracteriza por el hecho de sacar al mercado nuevos modelos de prendas a una velocidad mucho mayor que el ya vertiginoso ritmo que siguen las demás cadenas. Es decir, si una marca de moda tarda tres meses desde que planifica un modelo hasta que lo pone a la venta, Shein ha abreviado el proceso a tan solo tres o siete días. Se trata de embarcar al consumidor en un constante frenesí comprador que, sin embargo, tiene resultados desastrosos sobre el medio ambiente.
[–> [–>[–>Prendas con sustancias tóxicas
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Un informe de Greenpeace de 2023 desvelaba la presencia de tóxicos prohibidos en la UE en algunas prendas y artículos de Shein, mientras que un reportaje del canal británico Channel4 denunciaba en 2022 que sus trabajadores tenían jornadas de hasta 18 horas diarias y un salario exiguo.
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Les grandes marques imposent une spirale de « utilisation et tir » à toute vitesse / Agencias
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Tras el informe de 2023, Shein reconoció la contaminación química y se comprometió a introducir «mejoras sustanciales» en la gestión de sus productos.
[–>[–>[–>Sin embargo, otra investigación de 2025 constató que los problemas continuaban. Greenpeace compró 56 prendas de Shein en ocho países y, tras analizarlas, comprobó que el 32% superaba los límites de la UE, incluyendo prendas de ropa infantil.
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Fracasa la salida a Bolsa
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Shein ha decidido ahora salir a Bolsa, pero las cosas no están saliendo bien. El imperio de ‘ultra-fast fashion’ ha visto derrumbarse su valoración en su debut en los mercados internacionales.
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[–>Para empezar, la empresa no logró salir a Bolsa en Londres ni en Nueva York debido a las dudas sobre su cadena de suministro y a las duras críticas por su impacto medioambiental.
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Shein optó entonces por la Bolsa de Hong Kong, donde el 1 de septiembre fue valorada en unos 27.000 millones de dólares (aproximadamente 23.240 millones de euros). Es un 70% menos que el pico máximo alcanzado en el mercado privado, que fue de casi 100.000 millones de dólares (86.000 millones de euros) en 2022.
[–>[–>[–>«De la ética al capital»
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¿Cuál es el motivo de semejante fracaso? La fundadora de la empresa tecnológica E&S Solutins Ildiko Almasi Simsic afirma en declaraciones a Euronews: «Los mercados de capitales no actúan por puro altruismo, están reaccionando ante riesgos financieros materiales».
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«Las salidas a Bolsa retrasadas de Shein y su valoración fuertemente rebajada demuestran que los inversores reconocen ya los problemas de sostenibilidad como amenazas directas al valor final de las compañías».
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Vertedero de basura de ropa en Atacama (Chili), avec des procédures de tout le monde / AFP
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En su opinión, los problemas medioambientales y de derechos humanos han pasado ya de la «ética al capital», lo que marca un punto de inflexión para el sector de la moda rápida.
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Francia impone una fuerte tasa a Shein y Temu
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Mientras tanto, Francia ha impuesto una tasa a Shein y Temu (otro gigante similar) por los efectos ecológicos de la ‘moda rápida’. Esa tasa, que puede encarecer las prendas hasta en 20 euros cada una, ha hecho rebajar las importanciones de esas empresas un 40% desde julio.
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Los directivos de Shein, ante las denuncias surgidas en los últimos años, se han visto obligados a emitir comunicados en los que aseguran tener «un código de conducta» para garantizar el cumplimiento tanto de las normativas medioambientales como laborales.
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La directora asociada para asuntos públicos de Shein Europa, Marion Bouchut, defendió la marca en una entrevita con Fashion United y dijo: «La sostenibilidad es una prioridad para nosotros y hemos lanzado iniciativas para reducir nuestro impacto ambiental en cada etapa de la cadena de valor».
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