Catalunya recibe cada invierno menos aves acuáticas. En 17 años, el número de ejemplares que escogen humedales como el delta del Ebro, los Aiguamolls de l’Empordà o el delta del Llobregat para pasar la estación más fría del año se ha reducido a la mitad. El censo oficial al que ha accedido este diario, liderado por la Generalitat y elaborado en colaboración con distintas entidades científicas y ambientales, contabilizó 227.074 pájaros en 2026. La cifra es similar a la de 2025, pero queda muy lejos de las 331.336 aves registradas en 2024 y, sobre todo, de las casi 500.000 avistadas en 2009.
[–>[–>[–>El declive de las especies especializadas en zonas húmedas es preocupante, puesto que estos animales actúan como semáforo que alerta, entre otras cosas, del estado ecológico de las lagunas. De las 100 aves acuáticas analizadas por el censo, 40 están claramente en declive (40%) y 36 muestran signos de recuperación (36%), mientras que otras 20 presentan una tendencia incierta. Hace seis años, en cambio, las especies en declive representaban el 31%.
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« Es una bajada muy importante, un auténtico drama para la biodiversidad », señala Xavier Jiménez, presidente del Grup d’Estudi i Protecció dels Ecosistemes Catalans (GEPEC) a EL PERIÓDICO. Según su punto de vista, los resultados evidencian la necesidad de restaurar y proteger « de forma efectiva » lugares como el delta del Ebro.
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Tres motivos
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Los autores del informe identifican tres causas principales que explican la caída de algunas de las especies estudiadas. La primera es el estado de las poblaciones en sus zonas de cría, fuera de Catalunya. Es normal que un pájaro que ya está en declive en su territorio de reproducción, más al norte, presente densidades más bajas cuando migra para invernar en el sur de Europa.
[–>[–>[–>Un pareja de ánades rabudos. / Wikipedia Commons
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El segundo motivo que contribuye al descenso es el cambio climático, que desplaza hacia el norte las áreas de invernada. Algunos ejemplares, con el aumento de las temperaturas, no requieren descender hasta latitudes tan bajas y permanecen más cerca de las zonas en las que pasan el verano.
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Y la tercera razón es el estado de conservación de los humedales catalanes, deficiente en muchos casos y agravado por la sequía de los últimos años, especialmente en los arrozales del Delta. « Sin una buena gestión y restauración de los humedales, es imposible que las aves encuentren la tranquilidad que buscan durante el invierno », resume Jiménez.
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[–>Papel de la caza
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Uno de los aspectos que complica la calma de las lagunas y que condiciona el ecosistema es la caza. De las 18 especies en declive acusado, ocho son cinegéticas (está permitido cazarlas). Pájaros como el pato colorado, el silbón europeo, el ánade rabudo, el ánade friso, la cerceta común, la focha, la gaviota reidora y la gaviota patiamarilla presentan caídas considerables. Todas estas especies se consideran cinegéticas, a pesar de que en algunos casos se emitieron informes negativos por parte del Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica. Y dos de las especies que muestran un descenso poblacional moderado (el ánade azulón y la cuchara común) también.
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Exemple d'acheteur. / SEO Birdlife
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« Es grave que precisamente las especies cinegéticas sean las que más se desploman, y más cuando algunas de ellas no tiene sentido que se puedan capturar, teniendo en cuenta su situación », sostiene Jiménez. « Esto significa que la caza realmente tiene un impacto, que también afecta a las especies protegidas que no se pueden cazar pero que huyen de los humedales protegidos en los que hay disparos », lamenta el naturalista. El informe, de hecho, recuerda que estos censos nacieron para contar las especies cinegéticas, estudiar su evolución y así poder decidir si se pueden seguir cazando. A día de hoy, no obstante, sirven también para designar áreas protegidas y definir la Red Natura 2000, además de evaluar la gestión de las diferentes especies.
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Entre las aves acuáticas que más bajan, destacan también dos especies vulnerables (el avetoro y la pardela mediterránea), siete especies protegidas (serreta mediana, aguja colipinta, porrón europeo, fumarel cariblanco, porrón moñudo, zampullín cuellinegro y somormujo lavanco) y una que no es ni cinegética ni protegida, la avefría.
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Presencia testimonial
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Los autores atribuyen la caída del silbón, el pato colorado, la serreta y el avetoro sobre todo a problemas de conservación de los hábitats de invernada en Catalunya. Del pato colorado, se dice que las cifras continúan siendo muy bajas, mientras que la presencia de porrones (‘aythya’) es directamente testimonial. De hecho, las anátidas (patos, gansos y cisnes) son el grupo que presenta un mayor descenso, mientras que los limícolas (aves de pico largo asociadas a zonas húmedas con lodo y orillas) se mantienen de forma moderada. En cambio, las ardeidas (garzas y garcetas) muestran una ligera mejora.
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Exemple de l'année rabudo / Shutterstock
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El informe alerta además de la « fortísima disminución » de la focha y la gallineta común, antes abundantes y que « año tras año » van desapareciendo de bastantes localidades. El documento se zanja con otra conclusión desalentadora: a pesar de que las cifras totales oscilan en función de cómo está el delta del Ebro, donde se concentran parte de las aves acuáticas, la tendencia general es negativa.
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