Catalunya ha vivido este domingo el tercer episodio de lluvias torrenciales de la semana y el que, hasta ahora, se ha perfilado como el más intenso y devastador de todos. Los registros indican que durante los momentos álgidos de este episodio se han llegado a acumular hasta 250 litros por metro cuadrado en menos de 12 horas, una cifra que ha batido récords absolutos en muchas localidades y que ha acabado derivando en inundaciones, colapsos en los sistemas de drenaje y miles de incidencias en todo el territorio. Detrás de este fenómeno, apuntan los expertos, está la formación de un sistema convectivo de mesoescala alimentado por un Mediterráneo que sigue batiendo récords de calor en pleno otoño y que, en estos momentos, registra una de las cifras más altas jamás observadas a principios de octubre.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>La explicación es sencilla. Y está estrechamente relacionada con el cambio climático. El avance del calentamiento global está provocando una acumulación cada vez mayor de calor en las aguas del Mediterráneo y esto, a su vez, favorece una mayor evaporación y una atmósfera más cargada de humedad. En la práctica, esa humedad adicional actúa como una auténtica reserva de combustible para alimentar las tormentas y favorecer episodios de precipitaciones más intensas y torrenciales. El mecanismo se activa especialmente en situaciones como la de esta semana, cuando el aire cálido y húmedo procedente del Mediterráneo se encuentra con masas de aire mucho más frío en las capas altas de la atmósfera y con un entorno de fuerte inestabilidad. En estos escenarios, el aire cálido asciende de forma brusca, se enfría y el vapor de agua que contiene se condensa rápidamente, dando lugar a grandes nubes de desarrollo vertical y, eventualmente, a escenarios de lluvias extremas. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido en Catalunya este domingo.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Las imágenes satelitales muestran que el temporal de este domingo no estuvo provocado por una única tormenta aislada, sino por varias tormentas que se fueron organizando hasta formar una gran estructura común. Los meteorólogos denominan a este fenómeno sistema convectivo de mesoescala: una enorme maquinaria atmosférica capaz de mantenerse activa durante horas y generar lluvias torrenciales, granizo, fuertes rachas de viento y una intensa actividad eléctrica. En algunos puntos, además, se ha observado que las tormentas se fueron formando una detrás de otra y descargaron repetidamente sobre las mismas zonas dando lugar así un verdadero « tren de chubascos torrenciales ». Según apuntan algunos expertos a partir de los datos recopilados durante la secuencia de este temporal, es muy posible que en este episodio de tormentas el Mediterráneo haya jugado un papel clave a la hora de retroalimentar las lluvias e inyectar aún más intensidad el episodio.
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Es posible que en los próximos días se pongan en marcha estudios de atribución específicos para entender hasta qué punto el cambio climático ha podido influir en este episodio concreto de lluvias torrenciales que ha puesto en aviso rojo a Catalunya así como a otros puntos del Mediterráneo como Castellón o Valencia. Los estudios de fondo indican que el avance del calentamiento global está aumentando el riesgo de lluvias torrenciales en todo el arco mediterráneo y, sobre todo, la aparición de eventos extremos en los que se producen grandes acumulaciones de agua en muy poco tiempo. Algunos trabajos indican incluso que la cantidad de agua descargada puede aumentar hasta un 20% por cada grado extra de temperatura que se registre en la atmósfera durante este tipo de episodios de inestabilidad. Los modelos estacionales indican que este otoño, que llega tras un verano que ha pulverizado récords de calor, el riesgo de lluvias torrenciales podría ser aún más elevado que en años anteriores.
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