Las praderas de Posidonia oceanica son los verdaderos bosques submarinos del Mediterráneo. Albergan una inmensa biodiversidad, son criaderos de múltiples especies y, sobre todo, capturan una insospechada cantidad de CO2, ayudando así a restaurar la atmósfera frente al cambio climático. Pero el exagerado calentamiento que sufre este mar pone en peligro estas plantas marinas y, con ello, todo el repertorio de funciones ecológicas que presta. Además, otras amenazan acorralan la especie, desde la contaminación por vertidos fecales a los fondeos masivos que arrasan estas praderas con anclas y cadenas. Ahora, sin embargo, un nuevo ensayo está aportando esperanza para la siempre complicada replantación de esta especie.
[–>[–>[–>Aunque son muchos los sistemas que se experimentan para plantar posidonia allí donde ya ha desaparecido, se trata siempre de procedimientos sumamente farragosos, lentos y de éxito incierto. Ahora, la asociación Hombre y Territorio está desarrollando una prueba que está llamada a mejorar la eficacia de estas operaciones de recuperación artificial.
[–> [–>[–>Los haces de posidonia que se van desprendiendo de forma natural pueden ser utilizados para nuevas plantaciones. Tradicionalmente, estos haces se vienen colocando en el fondo marino de forma individual, uno a uno, mediante diferentes sistemas de anclaje.
[–>[–>[–>
Parches de haces, en vez de haces individuales
[–>[–>[–>
Según David León, coordinador de proyectos de dicha entidad, esta última “es una técnica que funciona, pero que requiere mucho tiempo de trabajo bajo el agua y deja inicialmente cada planta expuesta a corrientes, oleaje, herbivoría y sedimentación”.
[–>[–>[–>Un des parches, au point d'être placé dans votre emploi / David León
[–>[–>[–>
En cambio, el sistema que impulsa Hombre y Territorio consiste en cambiar esa plantación de haces individuales por implantar parches de forma circular con decenas de haces cada uno, que se fijan en el fondo del mar sobre zonas de mata muerta de posidonia, es decir, antiguas praderas donde todavía permanece parte de la estructura de rizomas y sedimentos. Estos parches son una estructura temporal, pues acaban degradándose de forma natural, una vez que los haces han creciendo y asentándose sobre el fondo.
[–>[–>[–>
“El resultado es una pequeña concentración de vegetación que reproduce desde el principio una densidad próxima a la de una pradera natural”, señala León en un artículo publicado en la revista Quercus que resume el resultado de los trabajos.
[–>[–>
[–>Para comprobar si este sistema funciona en condiciones reales, en mayo de 2025 se instalaron nueve parches con un total de más de 500 haces en una pradera situada en el Paraje Natural de Acantilados de Maro-Cerro Gordo, en la provincia de Málaga. El material procedía de una pradera ‘donante’ situada en la costa de Almería, donde se recogieron haces desprendidos de manera natural, previa autorización de la Junta de Andalucía y en colaboración con otras administraciones.
[–>[–>[–>
Elevado grado de supervivencia
[–>[–>[–>
De los nueve parches instalados inicialmente, ocho de ellos seguían activos un año después, lo que supone una eficacia del 90% de los anclajes de este primer lote. Dentro de estos ocho parches, la supervivencia media de los haces fue del 56% tras un año bajo el mar.
[–>[–>[–>
Bárbara Conejero, une des enquêteurs, avec un parche reçu monté / David León
[–>[–>[–>
“Uno de los resultados más prometedores es la aparente capacidad de los haces de posidonia para desarrollar estructuras propias de fijación”, lo que cumple con las expectativas del proyecto.
[–>[–>[–>
Además, este sistema presenta la ventaja de una mayor eficiencia en el trabajo de los submarinistas. Dos buceadores pueden instalar hasta ocho parches en una inmersión, equivalentes a un metro cuadrado de superficie, reduciendo así el número de inmersiones y de trabajo subacuático.
[–>[–>[–>
Mientras se sigue observando el desarrollo de estas nuevas plantas, para ver si son capaces de generar una recuperación a mayor escala, los primeros doce meses han brindado resultados esperanzadores ante la regresión que sufre la posidonia en el Mediterráneo. Sin embargo, los autores del proyecto resaltan que esto no debe ser visto como la solución al problema, que básicamente ha de consistir en la protección de estos ecosistemas de forma eficaz.
[–>[–>[–>
Source : Informations