En estos momentos, el mundo vive la superposición de dos fenómenos que amenazan con alterar el clima terrestre: el cambio climático, causado por la acción humana, y El Niño, un ciclo natural asociado con un aumento global de la temperatura, un mayor riesgo de sequías en algunas partes del mundo y un mayor riesgo de inundaciones en otro. ¿Pero cómo afecta la suma de estos dos elementos a España? ¿Podríamos vivir un aumento de fenómenos climáticos extremos y desastres naturales a raíz de estas perturbaciones climáticas? ¿Y qué tipo de situaciones podrían darse en caso de que el Superniño adquiera una intensidad sin precedentes en estos lares del planeta?
[–>[–>[–>Según explican los expertos, todos los estudios realizados hasta la fecha indican que, por el momento, Europa no se está viendo directamente afectada por El Niño. Aun así, explican, habrá que vigilar cómo este fenómeno podría aumentar las condiciones de riesgo ante determinados escenarios de calor o de lluvias torrenciales.
[–> [–>[–>La Agencia Estatal de Meteorología señala que no hay indicios claros sobre los efectos de El Niño en Europa pero que, aún así, el territorio sigue estando en riesgo de sufrir condiciones extremas por el calentamiento global
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Para entender el porqué de todo esto hay que remontarse a los orígenes y entender qué es El Niño, cómo se forma y, sobre todo, cómo puede influir en el clima terrestre. Sabemos que El Niño forma parte, junto a La Niña, de un ciclo climático natural originado en las lejanas aguas del Pacífico y que modifica directamente la circulación atmosférica. En los años en los que hay Niño, como el actual, las aguas ecuatoriales se calientan y, con ello, inyectan grandes cantidades de calor en la atmósfera y modifican ciertos patrones atmosféricos globales. Por ejemplo, en algunas regiones de América Latina y el Pacífico aumenta el riesgo de lluvias torrenciales e inundaciones, mientras que en otros puntos de Sudamérica, Asia, Australia y África se registran más sequías prolongadas, olas de calor y un gran riesgo de incendios forestales. En estos puntos, además, se estima que estos fenómenos pueden incrementar la pérdida de cosechas, situaciones de inseguridad alimentaria y hasta provocar emergencias sanitarias.
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Efectos de El Niño en España
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¿Pero qué pasa con España? ¿Qué efectos tiene El Niño en esta región del mundo? La Agencia Estatal de Meteorología afirma que, en principio, los grandes estudios realizados hasta la fecha sobre este fenómeno apuntan a que no hay una señal clara sobre qué efectos podría tener este ciclo en el conjunto de Europa. Ni tampoco en regiones como el Mediterráneo. Los expertos afirman que en estas zonas del globo estamos bajo la influencia directa de otras dinámicas atmosféricas como la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) o el anticiclón de las Azores. Así que El Niño solo se dejaría sentir directamente aquí si previamente ha afectado a todas las otras interacciones atmosféricas que se dan entre el trópico y nuestras latitudes del hemisferio norte. Y eso, por ahora, no es algo que parece que vaya a ocurrir a corto plazo. Aunque, como siempre, hay equipos de investigación indagando en este fenómeno y estudiando sus eventuales impactos en otras regiones del globo donde hasta ahora ha pasado inadvertido.
[–>[–>[–>Los expertos advierten de que el verdadero peligro está en un planeta cada vez más caliente donde los fenómenos extremos tienen cada vez más posibilidades de convertirse en desastres
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Lo que sí habrá que tener en cuenta, según señalan los expertos, es el riesgo que supone la superposición de El Niño con un cambio climático ya acelerado. Sobre todo ante la idea de que ambos fenómenos están inyectando calor tanto en la atmósfera como en los océanos. La suma de estos factores sí está directamente relacionada con un mayor riesgo de lluvias torrenciales e inundaciones en el Mediterráneo, veranos más tórridos y con más olas de calor, más peligro de incendios y, en general, más escenarios de extremos climáticos y posibles desastres naturales.
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En Catalunya así como en gran parte de la costa mediterránea, sin ir más lejos, aunque los efectos de El Niño aún no están del todo claros, sí se está observando cómo un mar más caliente y una atmósfera cargada de energía puede dar lugar desde a veranos asfixiantes hasta otoños de lluvias torrenciales. Porque, más allá de la influencia que pueda tener El Niño, los expertos advierten de que el verdadero peligro está en un planeta cada vez más caliente donde los fenómenos extremos tienen cada vez más posibilidades de convertirse en auténticos desastres.
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