Lavadoras, colchones, sacos de escombros e incluso carrocerías de coches desmantelados se acumulan en medio de decenas de bosques de Catalunya. Este tipo de vertidos ilegales en plena naturaleza, según datos recogidos por EL PERIÓDICO, se han más que duplicado en apenas tres años y preocupan cada vez más a los Agents Rurals de la Generalitat.
[–>[–>[–>El cuerpo, ante el auge de este fenómeno, se ha visto obligado a redoblar las inspecciones, lo que ha desembocado en un incremento considerable de denuncias por residuos abandonados en el medio natural. Además, las lluvias torrenciales de las últimas semanas, que han reactivado arroyos y rieras, han sacado a la luz muchos de estos vertederos que habían quedado escondidos.
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Estas concentraciones de basura de grandes dimensiones, al principio, comienzan con una acción puntual, explica Francesc Coll, jefe de los Agents Rurals en la Catalunya Central. « Si no se actúa de forma rápida y se limpia el espacio, aparece el efecto llamada y los objetos se multiplican », detalla el agente en conversación con este diario.
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« Un día aparece un electrodoméstico, la semana siguiente alguien deja un par de bolsas llenas de restos de la construcción y, al final, este punto ilegal va creciendo », relata Coll.
[–>[–>[–>2.775 casos
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Las cifras reflejan la magnitud del problema. En 2023, los agentes levantaron unas 1.128 actas por vertidos ilegales en Catalunya. Un año después, en 2024, la cifra ascendió a 1.954. Y en 2025, se alcanzó las 2.775. Esto significa que los expedientes se han multiplicado por casi dos veces y media respecto a 2023. La evolución, según Coll, se explica tanto por la « persistencia de estas prácticas » como por « la intensificación de la vigilancia ». « Estamos detectando más casos porque estamos mucho más encima de estas conductas », dice el agente rural.
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Un vertedero illégal. / Agents Rurals
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La tendencia, sin embargo, muestra una ligera estabilización este 2026. En lo que llevamos de año, se han levantado 1.718 actas, es una cifra inferior a la dinámica de los últimos años. Pero Coll avisa de que el descenso no implica que se estén abandonando menos residuos. « La disminución de expedientes abiertos se debe interpretar a través de motivos claros », afirma.
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[–>En 2026 ha habido un descenso porque los Rurales han perdido efectivos por jubilación y para vigilar la peste porcina
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El primero de ellos es la jubilación de varios agentes, que ha reducido los « efectivos disponibles » a la espera de que se incorporen al cuerpo las nuevas promociones.
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La otra razón clave para entender la bajada de las denuncias es la « dedicación de recursos » destinados a las tareas relacionadas con la peste porcina. « Este tipo de actuaciones para prevenir la expansión de la enfermedad y poner coto al movimiento de los jabalíes en Collserola han limitado la capacidad de vigilancia del cuerpo en otros asuntos », sostiene Coll. « Si no, seguro que podríamos haber detectado más casos », añade.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>¿Qué tipo de residuos son los mayoritarios en estos depósitos descontrolados que proliferan en espacios naturales? Lo más típico es encontrar los llamados residuos sólidos urbanos, entre los que se incluyen muebles, colchones o ropa, a menudo procedentes de mudanzas que terminan con parte los objetos abandonados. « Hay personas que no van al punto verde porque no tienen la costumbre de hacerlo », lamenta el agente rural.
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Pero además de este tipo de elementos, también es habitual hallar escombros de pequeñas obras y reformas domésticas. En algunos casos, incluso se han intervenido restos de tuberías de fibrocemento o placas de uralita, que contienen amianto y suponen un riesgo para la salud.
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Las consecuencias de estos vertederos improvisados comienzan por el impacto visual y continúan con el perjuicio que causan al medio ambiente: « Los electrodomésticos, por ejemplo, contienen líquidos tóxicos con potencial para contaminar el agua, la vegetación y afectar a la fauna ».
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Vigilancia para pillar al autor
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La identificación de los responsables es una de las dificultades principales que tienen los Agents Rurals a la hora de combatir estos vertidos. Para lograrlo, se ha redoblado la vigilancia en los puntos más recurrentes. El cuerpo incluso organiza « esperas » para sorprender a los infractores. « También contamos con la colaboración ciudadana, que es fundamental para localizar nuevos focos y saber quienes depositan los residuos », destaca Coll.
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« A veces los pillamos en una de estas esperas y conseguimos denunciar a la persona, pero es imposible tener todo el territorio controlado por mucho patrullaje que realicemos », reconoce el agente. « Los recursos, al fin y al cabo, son limitados », resume.
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Agents ruraux, ante un vertedero ilegal de amianto. / Agents Rurals de la Generalitat
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Cuando los agentes encuentran un vertido e identifican a su responsable, el acta puede acabar en sanción. En cambio, si no se averigua quién ha abandonado los residuos, se comunica la situación al ayuntamiento correspondiente para que proceda a retirarlos.
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Las multas pueden superar los 600 euros, aunque cambian en función del volumen y de la composición de los materiales abandonados. No obstante, la tramitación de las sanciones también presenta varios obstáculos. « Algunos municipios pequeños suelen tener problemas para tramitar un expediente sancionador por falta de medios administrativos », precisa Coll. Y algunas veces, los propios agentes reclaman directamente al infractor, si lo identifican, que retire toda la basura acumulada.
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