Serio toque de atención sobre la evolución del hambre en el mundo. Después de varios años de una esperanzadora tendencia descendente, esta grave lacra repuntó en 2025, amenazando así los avances logrados en los últimos tiempos. Un informe internacional desgrana las claves de esta situación.
[–>[–>[–>El Global Hunger Index 2026, el informe anual que mide el hambre país a país, desvela que este fenómeno está volviendo a subir tras dos décadas de mejoras y, además, confirma que 44 países sufren niveles graves o alarmantes de seguridad alimentaria.
[–> [–>[–>El informe ha sido elaborado por la alemana Welthungerhilfe, el IFHV –instituto de la Universidad del Ruhr en Bochum– y la suiza Helvetas, y lleva por lema No hay seguridad sin seguridad alimentaria. Ayuda en Acción ha publicado la edición en español. Sus autores advierten de que el hambre ha empeorado en 32 países desde 2018 y de que 57 países no alcanzarán un nivel aceptable en 2030 al ritmo actual.
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El hambre ha empeorado en 32 países desde 2018 y 57 países no alcanzarán un nivel aceptable en 2030 al ritmo actual, según el informe
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El estudio tiene en cuenta varios indicadores y recoge datos de 2021 a 2025. La puntuación actual, que refleja la situación global del problema, es peor que la de 2018 e interrumpe el descenso registrado desde el año 2000, según el informe. Tres de los cuatro indicadores han empeorado en ese periodo –la desnutrición, el retraso del crecimiento infantil y el bajo peso infantil–, mientras que la mortalidad de menores de cinco años ha seguido reduciéndose muy lentamente.
[–>[–>[–>Situación reversible
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Los autores abren una puerta a la esperanza al matizar que la subida del hambre observada en el informe de 2026 no tiene por qué ser definitiva; puede ser reversible. La proporción de personas que no comen lo suficiente tocó techo en 2022 y desde entonces ha descendido, aunque sigue por encima de los niveles previos a la pandemia, con unos 645 millones de personas subalimentadas en 2025, según estimaciones de la Organización Mundial de la Alimentación (FAO), dependiente de la ONU.
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Les dossiers en matière de financement au troisième monde aggravent le problème / Agencias
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En la actualidad, el hambre es alarmante en 8 países y grave en 36, y siete de esos ocho están en África subsahariana. Somalia tiene la puntuación más alta (47,0), seguida de la República Democrática del Congo, Chad y Madagascar. Cuatro de los ocho –Burundi, Sudán, Sudán del Sur y Yemen– figuran en esa categoría de forma provisional, porque faltan datos para calcular su puntuación.
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[–>En Somalia, además, más de la mitad de la población –el 56,5 %– no come lo suficiente, el porcentaje más elevado del mundo. Cinco países –Fiyi, Libia, Papúa Nueva Guinea, las Islas Salomón y Siria– están peor hoy que en 2000, y otros 20 han visto estancarse su progreso desde 2018.
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África subsahariana y Asia meridional siguen en nivel grave, pero Asia meridional ha registrado la mayor mejora desde 2018. América Latina y el Caribe mantienen un nivel bajo, con 7,4 puntos, y Europa y Asia Central, con 5,0 puntos, no han variado.
[–>[–>[–>La guerra, motor del hambre
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El informe sitúa los conflictos armados como uno de los grandes motores del hambre. En 2025 se registraron 65 conflictos en los que participa algún Estado, la cifra más alta desde 1946, según el Programa de Datos de Conflictos de Uppsala.
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L’Afrique subsaharienne, une des régions les plus touchées / Agencias
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“Cuando un conflicto obliga a una familia a abandonar su hogar, muchas veces pierde también su fuente de ingresos y la posibilidad de producir o comprar alimentos”, explica Pilar Lara, del equipo de Relaciones Institucionales de Ayuda en Acción.
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Recortes en las ayudas económicas
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A la violencia se suman los recortes de la financiación. El dinero destinado a responder a la inseguridad alimentaria en contextos de crisis cayó en 2025 a niveles de 2016 y 2017: a finales de octubre solo se había recibido 10.550 millones de dólares de los 29.000 millones necesarios, algo más de un tercio. Mientras tanto, el gasto militar mundial alcanzó un récord en 2025 y la ayuda oficial al desarrollo bajó en 2024 y 2025.
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Asoman, además, nuevas amenazas. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz, por la guerra entre EE UU, Israel e Irán, afecta a cerca de un tercio del comercio marítimo mundial de fertilizantes, y el informe prevé que el precio de la urea suba un 60 % en 2026, algo que amenaza la disponibilidad y el precio de los alimentos.
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El dinero destinado a responder a la inseguridad alimentaria en contextos de crisis cayó en 2025 a niveles de 2016 y 2017
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A ello se suma un nuevo El Niño, que según la NOAA, la agencia estadounidense del océano y la atmósfera, tiene más de un 90 % de probabilidades de ser muy fuerte este otoño e invierno en el hemisferio norte.
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“Hoy seguimos pensando la seguridad sobre todo en términos militares, pero la seguridad alimentaria es esencial para la paz y la estabilidad”, ha afirmado Marlehn Thieme, presidenta de Welthungerhilfe, en la nota de prensa del informe. “La guerra provoca hambre, y el hambre puede alimentar nuevos conflictos”, ha añadido. La organización reclama que la seguridad alimentaria pase a ser un elemento central de la política de seguridad.
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El mensaje central del informe es que el progreso contra el hambre ya no puede darse por hecho. Para no perder lo conseguido, plantea resolver y prevenir los conflictos, mantener la financiación humanitaria y de desarrollo, llegar a la población desplazada o marginada que los promedios nacionales ocultan y conservar los sistemas que miden el hambre donde más se necesitan.
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