Las actuales políticas forestales en la región amazónica están socavando los esfuerzos globales para alcanzar la neutralidad climática. Uno de los principales problemas radica en la normativa vigente en países como Perú, donde se permite talar los árboles de mayor tamaño, lo que libera cantidades masivas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera.
[–>[–>[–>Una investigación publicada en ‘Frontiers in Forests and Global Change’ demuestra que los árboles de mayor tamaño en la Amazonía almacenan una proporción desmedida de carbono. Los científicos concluyen que proteger estos gigantes forestales es una condición indispensable para cumplir objetivo de llegar a cero emisiones netas para el año 2050.
[–> [–>[–>El estudio se realizó en Perú, pero los resultados son aplicables al resto de los países amazónicos. Perú ocupa el noveno lugar a nivel mundial en cobertura forestal y el segundo dentro de la cuenca amazónica, por detrás de Brasil. Sus bosques son un sumidero de carbono crítico: almacenan aproximadamente 6.9 millones de toneladas de CO2 equivalente solo en la parte aérea de la Amazonía peruana. Sin embargo, esta capacidad está seriamente amenazada.
[–>[–>[–>
Reservorios de carbono
[–>[–>[–>
« En el estudio demostramos que talar árboles con un diámetro a la altura del pecho de al menos 41 centímetros, dependiendo de la especie, libera cantidades desproporcionadamente grandes de carbono a la atmósfera, haciendo que el objetivo de cero neto sea difícil o incluso imposible de lograr », afirma Geomar Vallejos-Torres, autor principal de la investigación.
[–>[–>[–>Dos guardas forestales en amazonía colombiana. / EFE
[–>[–>[–>
La normativa forestal peruana actual permite la cosecha de árboles una vez que alcanzan un diámetro mínimo, el cual varía entre 41 y 61 centímetros según la especie. Esto significa que, en la práctica, los árboles más grandes y antiguos son precisamente los prioritarios para la explotación maderera selectiva.
[–>[–>[–>
El equipo de investigación se propuso cuantificar el verdadero valor de estos gigantes como reservorios de carbono. Para ello, estudiaron cinco bosques representativos en el departamento de San Martín, al norte de la Amazonía peruana: Ojos de Agua, Huallaga, Bajo Huallaga, Alto Mayo y Alto Roque.
[–>[–>
[–>El tamaño importa
[–>[–>[–>
En un área de 3.802 kilómetros cuadrados, mayor que la de la isla de Tenerife, los científicos establecieron 100 parcelas de muestreo y midieron 535 árboles. Registraron variables como el diámetro, la altura, el área de la copa y la densidad de la madera para estimar con precisión la biomasa y el carbono almacenado, tanto sobre el suelo como bajo tierra.
[–>[–>[–>
Los resultados fueron contundentes. Existe una correlación muy alta y positiva entre el diámetro del tronco y el contenido de carbono: el tamaño es un predictor clave de la capacidad de almacenamiento. El punto de inflexión se sitúa alrededor de los 41 centímetros de diámetro.
[–>[–>[–>
Un coin de l'Amazonie. / Agencias
[–>[–>[–>
Las cifras son elocuentes. Por ejemplo, la especie conocida como ramón (Brosimum alicastrum) almacena solo el 11.4% de su carbono aéreo total en árboles con un diámetro menor a 41 cm, en comparación con el 88.6% concentrado en los árboles más grandes. Patrones similares se repitieron en otras especies clave.
[–>[–>[–>
Beneficios ecológicos
[–>[–>[–>
« Entre el 88% y el 93% del carbono, dependiendo de la especie, estaba concentrado en los árboles más grandes », destaca el estudio. En conjunto, las principales especies analizadas (considerando solo los árboles grandes) almacenaban aproximadamente 198 toneladas de carbono por hectárea sobre el suelo y 30 toneladas bajo tierra. Una cantidad enorme.
[–>[–>[–>
El bosque de Huallaga mostró las densidades de carbono aún más altas, con 331 toneladas por hectárea en la parte aérea. Estos hallazgos llevan a una conclusión política ineludible: « La resolución actual podría generar serios problemas para la conservación de los bosques y el almacenamiento de carbono », advierte Vallejos-Torres.
[–>[–>[–>
« La normativa vigente, al priorizar la tala de los árboles que más carbono almacenan, es contraproducente para los compromisos climáticos del país », sostienen los autores. Y aún más allá del carbono, la protección de los grandes árboles conlleva beneficios ecológicos cruciales.
[–>[–>[–>
Parte de la solución climática
[–>[–>[–>
« Proteger estos árboles también ayudaría a conservar la biodiversidad y la microfauna del bosque, amortiguando los microclimas forestales contra el cambio climático futuro », explica el científico. Los grandes árboles estructuran el ecosistema, albergando especies únicas y regulando ciclos de agua y nutrientes.
[–>[–>[–>

Un bateau de navigation sur une rivière dans une zone de la flore amazonienne, dans l'État du Pará, au nord du Brésil. / EFE / Antonio Lacerda
[–>[–>[–>
El estudio plantea un desafío directo a los responsables de las políticas forestales. Los autores recomiendan un cambio sustancial: revisar las regulaciones para que la protección, y no la tala, sea el destino prioritario de los árboles de gran diámetro. Esta medida no solo sería vital para Perú, sino que serviría como un precedente para otras naciones que se enfrentan a dilemas similares entre explotación económica y conservación climática.
[–>[–>[–>
« Nuestros resultados muestran que estos árboles más grandes no son recursos prescindibles, sino una parte integral de la solución climática », sentencia Vallejos-Torres. El camino hacia el cero neto, según la ciencia, pasa inevitablemente por dejar en pie a estos gigantes de la Amazonía.
[–>[–>[–>