Que un año haya más o menos nieve entra dentro de lo normal para las estaciones de esquí, pero que tengan que cerrar de forma definitiva por falta del blanco elemento ya no es tan habitual… hasta ahora. El calentamiento global hace retroceder la línea de nieve en las grandes cordilleras y las estaciones de esquí van viendo cómo su materia prima desaparece. Ni siquiera con cañones de nieve artificial puede remediarse la situación. En Francia, el número de estaciones que cierran de forma permanente crece sin parar. Ya son 186 desde 2000.
[–>[–>[–>Los Alpes franceses están repletos de infraestructuras abandonadas de antiguas estaciones que un buen día cerraron sus puertas, despidieron a sus trabajadores y dejaron de utilizar la maquinaria que daba vida a estas instalaciones turísticas. Son las ‘estaciones fantasma’ que invaden Francia.
[–> [–>[–>Un ejemplo es la estación de Céuze, en los Alpes franceses del sur, que llevaba 85 años abierta y era una de las más antiguas del país. Todo empezó a cambiar en la década de 1990, cuando las nevadas empezaron a ser cada vez más irregulares. Para ser rentable, la estación necesitaba abrir al menos durante tres meses, pero en su último invierno solo logró funcionar durante un mes y medio, y en los dos años anteriores, no pudo operar siquiera ningún día, según recoge The Guardian.
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État en que se trouve la station vétéran de Céuze, dans les Alpes françaises / ledauphine
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Esta misma historia se repite en muchas otras partes del país. Actualmente, en Francia hay 113 remontes mecánicos (que suman casi 63 kilómetros de longitud) que se encuentran abandonados, creando también un problema ecológico, pues ahora son amasijos y de residuos que invaden el monte: cables, maquinaria vieja, vallados de todo tipo, torres metálicas… Pero también hay materiales contaminantes como amianto, aceites de motor y grasas, tansformadores, etc.
[–>[–>[–>Recuperación de la biodiversidad
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Sin embargo, este proceso de abandono está favoreciendo la colonización de estos recintos antes bulliciosos por parte de la naturaleza. El bosque vuelve a crecer en las estaciones que llevan más tiempo abandonadas, mientras que la fauna salvaje, ahora tranquila sin gente, vuelve a verse en estas zonas.
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Installations en cours dans les Alpes françaises / ledauphine
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Un ejemplo de esta recuperación natural lo constituye, en España, la antigua estación de Valcotos, en la Sierra de Guadarrama de Madrid, que tras cerrar en 1999 conllevó la recuperación de su vegetación autóctona, una mayor limpieza de sus ríos y una reducción de la erosión del suelo, según varios estudios realizados al respecto.
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[–>Una fracción de grado decide si hay nieve o no
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Pierre-Alexandre Métral, geógrafo de la Universidad de Grenoble Alpes, que estudia estaciones de esquí abandonadas, afirma: “Una fracción de grado lo cambia todo en el entorno montañoso. Es la diferencia entre tener nieve y no tenerla”.
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Las investigaciones demuestran que, con 2 °C de calentamiento global, más de la mitad de las estaciones existentes corren el riesgo de tener muy poca nieve. Las estaciones de mayor altitud son vulnerables a la pérdida de hielo, lo que pone en peligro las torres de alta tensión que se han enclavado en él.
[–>[–>[–>No todas las estaciones de esquí que cierran mueren de forma definitiva, pues algunas se reconvierten en otro tipo de negocios. Algunos de los hoteles que hay en estas instalaciones se adaptan como centros de excursionismo o adoptando otro enfoque, más allá del esquí.
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