Esta semana hemos visto cómo la llegada de una ola de calor a inicios del mes de junio puede dejar máximas de hasta 45 grados en Catalunya. Ante esta cifra de calor infernal, impensable hace tan solo unos años, son muchos los que se preguntan qué pasará si llega una ola de calor así de intensa en pleno mes de agosto, durante la canícula, cuando los termómetros estarán aún más disparados que ahora. O yendo incluso más allá, qué pasará en futuros veranos en los que el cambio climático aumente aún más la temperatura media. La directora del Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat), Sarai Sarroca, ha advertido de que algún día Catalunya podría llegar a extremos incluso de 50 grados.
[–>[–>[–>¿Pero cuándo podría ocurrir? ¿Bajo qué escenarios? ¿Y cuáles son las zonas que podrían verse afectadas por estas temperaturas tan extremas? La ciencia apunta que la respuesta a estas preguntas depende, en gran medida, de cómo de rápido avance el cambio climático y, sobre todo, qué medidas tomamos para mitigar su auge.
[–> [–>[–>Sarai Sarroca, directora de Meteocat, avisa de que algún día Catalunya podría llegar a extremos incluso de 50 grados
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En los últimos años se han realizado gran cantidad de trabajos para entender cómo el calentamiento global podría modificar el clima en distintos rincones del planeta y, más concretamente, cómo podría aumentar las temperaturas máximas a las que se exponen. Los análisis señalan el Mediterráneo como uno de los « puntos rojos » del calentamiento global ya que, de media, se observa que las temperaturas en esta región aumentan más que la media planetaria.
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El Mediterráneo es uno de los puntos rojos: aquí la temperatura sube más que la media planetaria
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Catalunya es uno de los territorios más afectados por este fenómeno ya que, según apuntan los registros, la temperatura media ha aumentado 1,8 grados respecto al periodo preindustrial. Y en verano, la época donde más se nota este fenómeno, se estima que los termómetros marcan ahora temperaturas hasta 2,6 grados más altas que hace un siglo. Y esto es lo que sienta las bases del problema.
[–>[–>[–>Más olas de calor y más extremas
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Sabemos que la crisis climática provoca un aumento de la temperatura media en el día a día. Pero más allá de esto, tal y como señalan los estudios más exhaustivos jamás realizados hasta la fecha, el calentamiento global también hace que haya olas de calor cada vez más intensas y frecuentes. Esto, en la práctica, provoca que la llegada de un episodio así en un clima ya sobrecalentado dispare aún más las temperaturas que se pueden alcanzar.
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En los últimos años, sin ir más lejos, en Figueres se han registrado máximas de hasta 45,3 grados mientras que en estaciones como Darnius y Navata se ha sobrepasado el umbral de los 45. El cambio climático aumenta las probabilidades de que este escenario de extremos se repita en el futuro próximo. E incluso abre las puertas a que vaya a más.
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[–>La llegada de olas de calor en un clima ya sobrecalentado disparará aún más las temperaturas, que podrían llegar a los 50ºC
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Según indica el visor de escenarios de cambio climático ‘AdapteCCa’, desarrollado por la Oficina Española de Cambio Climático en colaboración con la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen al alza, en unas décadas podrían registrarse máximas por encima de los 45 grados en varios puntos del interior Catalunya, sobre todo en la zona del Ponent de Lleida.
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Si esta cifra se convierte en la ‘normalidad’ del verano, la llegada de olas de calor podría disparar aún más los termómetros y dar lugar a valores cercanos a los 50 grados. En un escenario de cambio climático extremo, el litoral catalán podría vivir veranos en los que sea habitual llegar a máximas por encima de los 38 grados. En Barcelona, por ejemplo, para finales de siglo se podrán rozar los 40 grados de forma habitual durante los días más calurosos del año.
[–>[–>[–>Los modelos apuntan a que en unas décadas podrían registrarse de forma habitual máximas por encima de los 45 grados en el Ponent de Lleida y valores de más de 38 en el litoral
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Pero estas cifras no tienen porque ocurrir. Según afirma el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), la humanidad aún está a tiempo de frenar el avance del calentamiento global. Para ello, afirman los científicos, habrá que reducir de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero hasta llegar llegar a la mitad para 2030 y a cero para 2050. Paralelamente, también se reclama aumentar las medidas de adaptación para hacer frente a estos escenarios de calor extremo y mitigar, en la medida de lo posible, su impacto sobre la población y el medio natural.
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