El mundo del rescate animal está de luto. La ‘influencer’ Mikayla Raines, activista que dedicaba su vida al rescate de zorros, se ha quitado la vida a los 29 años.
Su esposo Ethan lo ha hecho saber a sus seguidores en un estremecedor vídeo que ha publicado en el perfil de Mikayla, ‘@saveafox_rescue’, donde cuenta a finales de junio con más de 605.000 seguidores.
En el vídeo, Ethan explica lo que ha sucedido: « Nunca habría imaginado tener que hacer este vídeo. Es devastador tener que sentarme y escribir esto. Hace dos días [por el día 23], Mikayla Falleció. Fue realmente la persona más incréíble e inspiradora que il conocido, y no tenerla aquí me hace setir un vaccíomoi Siento destredo. Perro Seguré Adelante Con Su Sueño y espero contar con su Vuestro apoyo para que Podamos hacer el bien en su nombre », DeCía en El Post de Instagram, Con Más de 114.000 «Me Gusta».
Víctima del ‘ciberbullying’
Mikayla Raines ha sido otra víctima del acoso ‘online’. Su pareja habla de que los ataques venían de su entorno y de otras organizaciones relacionadas con el rescate animal.
Según ha explicado Ethan, los comentarios tóxicos y el ‘ciberbullying’ tuvieron un fuerte impacto en su esposa. Raines estaba diagnosticada con trastorno del espectro autista, además de depresión y trastorno límite de la personalidad.
En el vídeo, Ethan denuncia el acoso que recibió su esposa y que la llevó a quitarse la vida: « Para cada una de las personas que fueron responsables de hacerla sentir así, os deseo que hubiérais tenido que verme al encontrarla, que hubiérais tenido que ver cómo le hacía la reanimación cardiopulmonar durante 15 minutos hasta que llegaron los primeros socorristas ».
Una vida dedicada a los animales
La causa de Raines era el rescate de zorros y otros animales. En su canal de YouTube Saveafox tenía más de dos millones de suscriptores y allí explicaba y enseñaba la labor que hacía con su protectora. Desde bien joven se interesó por el mundo animal y la protección de especies en extinción.
Los zorros que rescataba se encontraban en granjas de pieles, eran mascotas entregadas o fueron confiscadas a sus dueños como resultado de una situación ilegal.
« Cada uno de los animales ha perdido a su mejor amiga », concluyó Ehtan, quien ha recibido una oleada de mensajes de apoyo tras su trágica pérdida.