La proliferación de ratas en entornos urbanos se ha convertido en los últimos tiempos en una preocupación creciente para autoridades y expertos en salud pública. Conocer las causas de un problema es el primer paso para intentar resolverlo. Ese ha sido el objetivo de un recientes estudio, publicado en ‘Sicience Advances’. La conclusión principal es que el calentamiento global, la expansión urbana y el aumento de la densidad poblacional están impulsando el crecimiento de las poblaciones de estos roedores en buena parte de las áreas urbanas del planeta.
El estudio, dirigido por Jonathan Richardson, de la Universidad de Richmond, analizó datos de reportes de quejas y de inspecciones sobre ratas en 16 ciudades de diferentes partes del mundo, a lo largo de más de 12 años.
Los resultados indican que en 11 de estas ciudades, la cantidad de ratas ha aumentado significativamente, con casos notables en Washington D.C., Nueva York o Ámsterdam. En contraste, solo tres ciudades experimentaron una disminución en sus poblaciones de roedores, siendo Nueva Orleans la que registró el descenso más pronunciado.
Uno de los hallazgos clave del estudio es la relación directa entre el aumento de temperatura y el crecimiento de las poblaciones de ratas. « Las temperaturas más cálidas extienden el período de actividad de las ratas y favorecen su reproducción« , explican los autores del estudio.
Ratas en un templo de la Inde. / Pixabay
A medida que los inviernos se tornan más suaves debido al cambio climático, estos roedores pueden mantenerse activos durante más tiempo y reproducirse con mayor frecuencia. Según Richardson, « incluso una o dos semanas más de actividad en la superficie pueden traducirse en uno o dos episodios reproductivos adicionales, acelerando el crecimiento de la población« .
Consecuencias sanitarias y económicas
Otro factor determinante en el aumento de las poblaciones de ratas es la urbanización. « Las ratas urbanas son plagas invasoras conocidas que prosperan en las ciudades explotando los recursos que acompañan a la alta densidad de población humana », apunta Richardson.
Las ciudades con mayor densidad poblacional y expansión urbanística han mostrado un aumento significativo en el número de ratas. « A medida que las ciudades crecen y se densifican, las ratas encuentran más refugios y fuentes de alimento, lo que facilita su proliferación« , señalan los investigadores.
La acumulación de desechos orgánicos en restaurantes, mercados y viviendas provee un suministro constante de alimento, mientras que la infraestructura urbana, como redes de alcantarillado y edificaciones antiguas, ofrece refugios idóneos para su anidación.

Rata Marrón en Una Jardinera en Nueva York. / David Shankbone
Pero el aumento de la población de ratas en las ciudades no solo representa una molestia para los habitantes, sino que también implica serias implicaciones para la salud pública. Estos roedores son portadores de más de 50 patógenos y parásitos, entre ellos la leptospirosis, el hantavirus, el tifo murino y la peste bubónica.
Además, la presencia constante de ratas en determinadas zonas urbanas puede afectar la salud mental de las personas, ya que generan estrés y ansiedad en comunidades con altas tasas de infestación.
Desde el punto de vista económico, el control de ratas representa un gasto significativo para los gobiernos municipales. Un estudio realizado en 2007 estimó que solo en Estados Unidos las pérdidas relacionadas con daños a las infraestructuras y la contaminación de alimentos ascendían entonces a 27.000 millones de dólares anuales (unos 26.000 millones de euros).
Estrategias para mitigar el problema
Ante el desafío que supone la proliferación de estos roedores, los expertos en gestión de plagas destacan la necesidad de impulsar estrategias integradas que combinen diferentes enfoques. Algunas de las medidas propuestas incluyen:
–Mejor gestión de residuos: El uso de contenedores herméticos y la eliminación adecuada de desechos pueden reducir las fuentes de alimento para las ratas.
–Urbanismo planificado: Diseñar ciudades con espacios verdes y estructuras que dificulten el acceso de los roedores a refugios y fuentes de alimento puede contribuir al control de su proliferación.
–Mantenimiento de infraestructura: Reparar y sellar edificios y redes de alcantarillado evita que las ratas encuentren lugares adecuados para anidar y reproducirse.
–Alternativas a rodenticidas: El uso exclusivo de venenos puede generar resistencia en las poblaciones de ratas y afectar a otros animales. En su lugar, se recomienda combinar trampas mecánicas y métodos biológicos.

Ejemplar de rata. / EFE / Legnan Koula
Algunas ciudades han logrado avances en la mitigación del problema mediante estrategias proactivas. En Nueva Orleans, por ejemplo, un programa de vigilancia y educación pública ha contribuido a la reducción de la población de ratas. Tokio, por su parte, mantiene rigurosos estándares de higiene que minimizan la disponibilidad de alimento para estos roedores.
Richardson sostiene que una solución efectiva al problema a largo plazo debe incluir una inversión mayor en recursos y personal dedicado al control de plagas, así como la recolección sistemática de datos sobre la actividad y abundancia de ratas. « Solo afrontando los factores ambientales que permiten que las ratas prosperen y brindando a los administradores municipales de roedores los recursos y herramientas que necesitan, podremos tener la esperanza de controlar nuestro creciente problema de ratas », concluye el investigador.