La resistencia a los antibióticos se ha convertido en una grave amenaza de salud pública mundial ya que, según advierten los expertos, estamos viviendo la aparición de bacterias resistentes a multitud de fármacos, cada vez más difíciles de tratar y, sobre todo, más mortíferas para los pacientes. Hasta ahora, este fenómeno se había relacionado con el uso excesivo (o el mal uso) de estos fármacos pero un estudio publicado este lunes en la revista ‘Nature Microbiology’ apunta a que, contra todo pronóstico, el cambio climático también podría estar contribuyendo a este problema.
[–>[–>[–>Una investigación liderada por el California Institute of Technology sugiere que las sequías podrían estar provocando verdaderas « guerras microbianas » en los suelos y favoreciendo la proliferación de bacterias resistentes a los antibióticos. « Una mayor aridez de los suelos se asocia con una mayor frecuencia promedio de casos de resistencia a los antibióticos », afirma el trabajo.
[–> [–>[–>El estudio combina análisis de datos de 116 países y experimentos llevados a cabo en condiciones de laboratorio
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El trabajo, liderado por Dianne Newman y Xiaoyu Shan, combina el análisis de grandes bases de datos con experimentos en laboratorio. Primero, los investigadores estudiaron cinco conjuntos de datos genéticos de suelos procedentes de distintas regiones del mundo como campos de cultivo en California, bosques en Suiza o humedales en China para entender cómo la sequía altera el equilibrio entre bacterias.
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En concreto, observaron que la falta de agua intensifica la competencia entre microorganismos, favoreciendo a aquellos mejor preparados para sobrevivir en condiciones más duras. Después, llevaron esta idea al laboratorio y, a partir de diferentes muestras de suelo, analizaron cómo respondían las bacterias a distintas condiciones de aridez. Estos experimentos, afirman, permitieron comprobaron que en condiciones de falta de agua solo sobreviven las bacterias resistentes a antibióticos mientras que sus homólogas más sensibles tienden a desaparecer. Por último, compararon estos resultados con datos de resistencia a antibióticos en hospitales de 116 países, junto con información climática como la lluvia y la temperatura.
[–>[–>[–>« Una mayor aridez de los suelos se asocia con una mayor frecuencia promedio de casos de resistencia a los antibióticos »
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Los resultados de este trabajo, afirman, muestra que las sequías no solo transforman los ecosistemas sino que también pueden favorecer la expansión de bacterias resistentes a los antibióticos que, finalmente, pueden terminar afectando a los humanos. Los expertos afirman que al intensificar la competencia entre bacterias y favorecer a las que son resistentes a los antibióticos, estos entornos secos pueden convertirse en reservorios cada vez más ricos en genes de resistencia.
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Con el tiempo, añaden, esos genes pueden desplazarse desde el medio ambiente hacia bacterias que afectan a los humanos, contribuyendo a que las infecciones sean más difíciles de tratar. Y eso finalmente amenaza con amplificar aún más el problema de resistencia a los antibióticos. En el análisis, de hecho, se observa que las regiones con climas más secos y mayor aridez del terreno tienden a presentar mayores niveles de resistencia a antibióticos.
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[–>Factor ambiental invisible
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Los expertos afirman que, pese a los resultados de este trabajo, el estudio no puede demostrar de forma directa que la sequía podría estar amplificando las resistencias a los antibióticos. Aunque esta hipótesis, afirman, es difícil de ignorar. Según afirman los especialistas, este análisis sugiere que el cambio climático podría estar actuando como un factor de fondo menos visible pero aún así muy relevante en el desarrollo de este problema de salud pública ya de escala global. « Si las sequías se vuelven más frecuentes e intensas con el cambio climático, este efecto podría amplificarse con el tiempo, contribuyendo de manera gradual y en gran parte silenciosa a que la resistencia antibiótica siga aumentando en todo el mundo », concluye el estudio, quien también invita a incorporar la « perspectiva ambiental » en futuros estudios sobre este fenómeno.
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Los expertos sugieren incluir la « perspectiva ambiental » en futuros estudios así como seguir indagando en este fenómeno hasta ahora desconocido
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Enrique Monte, catedrático de Microbiología en el Instituto de Investigación en Agrobiotecnología (CIALE) de la Universidad de Salamanca, afirma que el tema es de por sí controvertido y que las conclusiones de este trabajo son « arriesgadas ». En declaraciones al Science Media Centre España, el especialista afirma que los suelos áridos suelen albergar una microbiota más abundante y diversa, lo que por sí mismo podría explicar una mayor presencia de genes relacionados con la resistencia a antibióticos. También recuerda que estos genes no proceden únicamente de bacterias patógenas, sino también de otros organismos del suelo, como los hongos, que pueden contener genes de resistencia incluso sin estar expuestos a ciertos antibióticos. Por ello, considera que es arriesgado establecer una relación directa entre la sequía y el aumento de la resistencia bacteriana en humanos, y coincide con los propios autores en que todavía se necesita más investigación para demostrar una conexión causal clara entre ambos fenómenos.
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