Los impuestos que se recaudan por la circulación de vehículos contaminantes y la actividad de industrias con impacto medioambiental cobran una segunda vida en Catalunya. Desde hace ya cuatro años, la Generalitat ha puesto en marcha una herramienta para transformar estos fondos en proyectos para reducir emisiones, adaptarse al cambio climático y mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. Se trata del Fons Climàtic, un recurso que entre 2021 y 2025 ha movilizado 245 millones de euros y que, según explican a EL PERIÓDICO desde la Conselleria de Territori, se ha utilizado para impulsar más de 80 iniciativas verdes en toda la geografía catalana. Por ejemplo, para acelerar la descarbonización de la economía catalana y reforzar la adaptación de municipios, empresas y ecosistemas ante un clima cada vez más extremo.
[–>[–>[–>Parte de los fondos se han usado para la integración tarifaria del transporte público en Catalunya
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La iniciativa se nutre del 50% de la recaudación del impuesto sobre las emisiones de CO₂ de los vehículos y del 20% del impuesto sobre las instalaciones que inciden en el medio ambiente. Con estos recursos, la Generalitat ha financiado un total de 81 proyectos ecologistas en ámbitos tan diversos como la investigación científica hasta mejoras en el transporte público, ayudas directas a ayuntamientos para llevar a cabo medidas de adaptación hasta incentivos para acelerar la descarbonización industrial. El objetivo final es invertir los fondos recaudados a partir de actividades contaminantes en proyectos que ayuden a reducir emisiones, ganar resiliencia climática y avanzar hacia un modelo económico más limpio.
[–> [–>[–>Ciencia básica y medidas prácticas
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Los proyectos financiados se agrupan en cinco grandes ámbitos de actuación. El primero es el de la investigación, con 30 proyectos centrados en generar conocimiento útil y aplicable. Un ejemplo es el estudio para evaluar la eficiencia de la captación de biogás en los vertederos catalanes, liderado por la Agència de Residus de Catalunya, que podría evitar la emisión de hasta 325.000 toneladas de CO₂ de aquí a 2030.
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El fondo ha costeado 30 proyectos científicos para investigar mejoras en el ámbito de la sostenibilidad
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El segundo gran bloque lo forman las iniciativas lideradas por entidades locales, como es el caso de los cerca de 600 municipios que han recibido apoyo para mejorar la eficiencia energética de edificios, impulsar la movilidad sostenible, gestionar mejor el agua, crear refugios climáticos o renaturalizar de espacios urbanos.
[–>[–>[–>El sector empresarial se engloba en el tercer bloque de actuación y, hasta ahora, ha recibido hasta 10 millones de euros para proyectos de energías renovables, eficiencia energética, movilidad sostenible o adaptación al cambio climático y, según estiman los impulsores de esta iniciativa, a partir de estas herramientas se prevé movilizar hasta 88 millones de euros en inversión privada verde.
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El cuarto eje engloba las iniciativas de participación ciudadana como la Asamblea Ciudadana por el Clima de Catalunya, que reunió a cien personas seleccionadas al azar para elaborar un atlas de propuestas para avanzar hacia un modelo más sostenible y socialmente justo.
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[–>Mejoras en el transporte público
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Finalmente, la quinta área de actuación engloba los proyectos singulares, como las 25 iniciativas de alto impacto puestas en marcha en los últimos años para acelerar la transición energética en Catalunya. Entre las medidas más visibles destaca la integración tarifaria del transporte público en toda Catalunya. O la inversión de más de 10 millones de euros para extender este sistema al Solsonès y a las comarcas gerundenses, algo que la Generalitat considera clave para « facilitar el cambio del coche al transporte público » en un sector que concentra el 29% de las emisiones totales de Catalunya.
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En estos momentos aún hay 14 proyectos del Fons Climàtic que siguen activos y tres más arrancarán en 2026. Entre ellos, la elaboración del Cuarto Informe sobre el Cambio Climático en Catalunya, el desarrollo de una plataforma para el Sistema de Créditos Climáticos y la ampliación de nuevas zonas tarifarias integradas de transporte público en las Terres de l’Ebre, Girona y el Camp de Tarragona. Todo ello, demostrando que en un contexto de emergencia climática como el actual aún hay mucho margen para convertir los impuestos ambientales en una herramienta de cambio para lograr ciudades más habitables, transporte más accesible y un futuro un poco menos vulnerable al cambio climático.
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