El acelerado despliegue de la inteligencia artificial amenaza con tener un coste ambiental irreversible. Un nuevo informe de Naciones Unidas (ONU) advierte que los centros de datos necesarios para que esa tecnología opere dispararán la contaminación y cifra las emisiones de dióxido de carbono en 400 millones de toneladas para 2030, comparables a las emisiones totales de un país altamente industrializado como el Reino Unido.
[–>[–>[–>El estudio, publicado este miércoles, también apunta al ingente consumo de energía y agua de los centros de datos. La nube que sustenta Internet no es un ente etéreo, sino plantas industriales con servidores informáticos que procesan miles de millones de datos sin descanso. Esa incesante actividad, crucial para que la IA funcione, consumirá dentro de cuatro años casi mil teravatios-hora (TWh), tanta electricidad como Francia o como 1.300 millones de personas en África subsahariana durante cinco años. Así, si los centros de datos fuesen un país « ocuparía el undécimo puesto a nivel mundial en consumo de electricidad », reza la investigación.
[–> [–>[–>Para que no se sobrecaliente y se estropee, ese hardware es habitualmente refrigerado con recursos hídricos. En ese sentido, la ONU estima que los centros de datos absorberán a nivel global unos 9,3 billones de litros de agua, un volumen que cubriría las necesidades de agua potable de los 8.100 millones de personas del planeta durante 1,6 años.
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Un responsable de Google, dans la centrale de données de l'entreprise située à The Dalles, Oregon. / CONNIE ZHOU / AP
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« La IA no es solo una tecnología digital, sino también un sistema material con un impacto medioambiental cuantificable », aseguran desde la United Nations University – Institute for Water, Environment and Health.
[–>[–>[–>Más desigualdades entre países
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Además, el informe también denuncia que la IA abre la brecha de la desigualdad digital entre aquellos países que tienen acceso a la costosa infraestructura computacional que la sostiene y los que quedan relegados a asumir los costes ambientales, ubicados principalmente en el sur global.
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Así, solo un 16% de las naciones dispone de infraestructura especializada para IA. De esos, Estados Unidos y China concentran hasta el 90% de la capacidad instalada. Actualmente, nueve de las diez empresas más valiosas del mundo están vinculadas al frenesí inversor en IA generativa. Ocho de ellas —Nvidia, Apple, Alphabet (Google), Microsoft, Amazon, Broadcom, Tesla y Meta (Facebook), en ese orden— son estadounidenses.
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Vue sur l'aire des ventilateurs de réfrigération d'un centre de données de Digital Realty à Ashburn, Virginie (EEUU). / Andrew Caballero-Reynolds / AFP
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Qué dicen los expertos
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La investigación « aporta claridad y nos enfrenta con lo que es, sin duda, un enorme problema », valora Alfonso Valencia, profesor ICREA y director de Ciencias de la Vida en el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona (BSC-CNS), en declaraciones a Science Media Center España. Aun así, este experto resalta que las proyecciones de la ONU, basadas en cifras reales, « pueden variar en función de posibles mejoras de eficiencia o adopción de modelos en dispositivos (en vez de data centers) o de cambios regulatorios o políticos ».
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El informe « puede ayudar a concienciar sobre un problema que la gente en general desconoce con datos claros y evidencia, e invita a una reflexión crítica sobre el uso que estamos haciendo de las nuevas tecnologías », añade Verónica Bolón-Canedo, profesora titular en el departamento de Ciencias de la Computación y Tecnologías de la Información de la Universidade da Coruña e investigadora en el laboratorio de I+D en Inteligencia Artificial del Centro de Investigación TIC (CITIC), a Science Media Center España.
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