La biodiversidad suma un nuevo dato preocupante: casi el 40% de las poblaciones locales de mariposas de la región metropolitana de Barcelona han disminuido o han desaparecido en las últimas tres décadas. El retroceso afecta a un grupo de insectos que funciona como indicador de la salud de los ecosistemas, puesto que los lepidópteros son especialmente sensibles a los cambios en el paisaje, la fragmentación del hábitat y la pérdida de espacios naturales.
[–>[–>[–>El declive lo ha constatado una investigación reciente del BiBio, el grupo de investigación del Museu de Ciències Naturals de Granollers, publicada en la revista científica ‘Urban Ecosystems’. El trabajo, que ha analizado 59 puntos de control de la región metropolitana y 893 poblaciones locales de mariposas, señala la urbanización como uno de los principales factores que explican la pérdida de poblaciones. El estudio apunta, en concreto, a la pérdida de calidad ecológica de los paisajes periurbanos.
[–> [–>[–>La expansión de superficies construidas con cemento reduce la disponibilidad de hábitats, rompe la continuidad entre espacios naturales y deja a muchas poblaciones aisladas en pequeñas manchas de vegetación. « Las áreas urbanizadas son los espacios en los que las mariposas se ven más perjudicadas, al ver como se fragmenta su territorio », explica Juli Mauri, investigador que ha liderado el trabajo, en conversación con este diario.
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Le biographie Juli Mauri, lors d'un recensement des mariposas à Montcada. / IRENE VILÀ CAPAFONS
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En cambio, los espacios que mejor funcionan para sostener la biodiversidad son los prados y los herbazales. « Aunque estén entre solares abandonados o sean terrenos degradados, son piezas clave para mantener comunidades diversas: es donde hemos encontrado más variedad y más abundancia », resume Mauri.
[–>[–>[–>Espacios abiertos
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El problema, advierte el estudio, es que muchos prados y herbazales no están incluidos en espacios protegidos y quedan expuestos a cambios de uso, transformaciones urbanísticas o modelos de gestión poco favorables para la biodiversidad. « Estos ambientes pueden parecer secundarios, pero la investigación los sitúa como uno de los principales refugios para las mariposas de la región de Barcelona », asegura.
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Los bosques también desempeñan un papel relevante, sobre todo en las zonas menos alteradas y en espacios protegidos. Sin embargo, no son los ambientes donde el estudio detecta más riqueza de mariposas. Aun así, como se trata de áreas custodiadas, sí hacen función de reservorio. Los datos analizados han permitido evaluar la tendencia de 88 especies de mariposas, una parte significativa de las 141 presentes en la región metropolitana.
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Une mariposa dans un jardin de Barcelone. / RICARD CUGAT / EPC
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El resultado no muestra solo una caída general de individuos, sino también la desaparición de poblaciones concretas en algunos puntos de seguimiento. « Hemos perdido especies, pero sobre todo hemos perdido núcleos de población concretos », sostiene Mauri. Este fenómeno se describe como « extinción local », o sea, una pérdida que no implica la desaparición total de una especie en un territorio pero sí una desaparición paulatina de cada vez más puntos.
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Algunas de las especies más afectadas son el sátiro común (‘Hipparchia semele’), la blanca del majuelo (‘Aporia crataegi’), la medioluto herrumbrosa (‘Melanargia occitanica’) y la doncella de ondas rojas (‘Euphydryas aurinia’).
[–>[–>[–>Acción local
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El trabajo defiende que cada lugar tiene su propio relato. « La evolución de las mariposas no depende únicamente de grandes dinámicas, sino también de lo que ha ocurrido en cada parcela, cada prado », afirma el investigador. « La historia local de cada sitio es muy importante« , añade. « Y esto significa que las medidas de gestión locales pueden ser esenciales a la hora de revertir la situación », concluye. Pone como ejemplo la forma de gestionar un descampado, la frecuencia de siega de un herbazal, la conservación de márgenes vegetales en las áreas agrícolas, la restauración de un prado urbano o la conexión entre pequeñas manchas de vegetación: « Cada palmo de tierra cuenta a la hora de preservar la biodiversidad, que se expresa como puede y allí donde puede ».
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« Las medidas de gestión de cada localidad pueden ser esenciales a la hora de revertir la situación »
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El estudio no permite concluir, por ahora, que los nuevos modelos de verde urbano estén teniendo ya un efecto claro sobre las poblaciones de mariposas. Pero Mauri admite que una posible explicación se debe a que los parques y jardines son espacios, en muchos casos, de creación muy reciente.
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Otra de las conclusiones tiene que ver con el tamaño de las alas de las mariposas. En un paisaje fragmentado, no todos los ejemplares tienen la misma capacidad de resistir: « Hemos comprobado que las especies de mayor tamaño y con más capacidad de dispersión muestran una mayor estabilidad que las más pequeñas porque tienen margen para desplazarse en busca de alimento y refugio ». El estudio, en la línea de las últimas investigaciones científicas sobre la evolución de las mariposas en la región mediterránea, confirma el deterioro de una especie que alerta sobre la pérdida de hábitats. En el caso de la zona metropolitana, prados que muchas veces son vistos como lugares vacíos y llenos de « malas hiebras », se erigen como salvación para los polinizadores.
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