Qué es la Franja Marrón en el Atlántico que alerta a los cIentíficos: Así puede affectar a la salud humana y la biodiversidadad

Una alarmante presencia en el Atlántico lleva preocupando a los científicos desde hace más de una década. Y es que, desde el espacio, se puede ver una franja marrón de tal magnitud que casi conecta América con África.

El Gran cinturón Atlántico de Sargazos

Esta franja, que ha aparecido hace menos de 15 años y que inquieta a profesionales y locales, ha sido bautizada con el nombre de Gran Cinturón Atlántico de Sargazos (Gasb). Así pues, no es nada más y nada menos que la gran presencia de un tipo de alga. Concretamente, se trata de el alga parda, conocida también como sargazo, y fue en mayo del año pasado cuando los satélites detectaron 37,5 millones de toneladas de este y una longitud de 8.850 kilómetros que va creciendo progresivamente.

Problema medioambiental, social y económico

Tal es su expansión, que conecta cada vez más África Occidental con el Golfo de México y ya mide más del doble del ancho de los Estados Unidos continentales.

Este fenómeno resulta paradójico, pues si bien el alga parda contribuye al equilibrio de la biodiversidad marina y sirve como refugio para peces, tortugas, aves marinas y numerosos organismos microscópicos, su exceso se convierte en amenaza.

La razón de ello es que, al irse acumulando en las costas, forman montañas marrones que se pudren bajo el sol y acaban liberando gases tóxicos, como el sulfuro de hidrógeno, que son perjudiciales para la salud humana y capaces de alterar los ecosistemas.

Soluciones sostenibles

A partir de este hecho, se ve claramente la importancia de la sostenibilidad e innovación para poder proteger nuestros océanos de todo el mundo.

De esta manera, en Brasil ya se han puesto las pilas y han creado con esta alga una eficaz alternativa al hormigón. Y es que han fabricado unos ladrillos hechos con sargazo para la elaboración de materiales cerámicos destinados a la construcción, así como en losas para mejorar el confort térmico o en jardinería.

Por otra parte, también se está investigando su aplicación en la producción de biocombustibles, es decir, aquellos combustibles que no generan emisiones de carbono adicionales.

La industria textil es otro sector para el que se está investigando su uso, pues sus fibras y compuestos servirían para crear materiales biodegradables, sostenibles, originales y propios de la economía circular.