¿Alguien ha visto a Zander? Esa es la pregunta que inquieta desde hace horas a protectoras, voluntarios y amantes de los animales en Badalona y, en general, en todo el Barcelonès.
[–>[–>[–>Zander es un perro que ha sido robado de la protectora de Badalona (Barcelonès) junto a Tyson, un perrito de solo un año que, por suerte, ya ha sido encontrado y se encuentra en adopción.
[–> [–>[–>La alerta saltó en redes sociales a través del perfil Àrees de Gossos Badalona, muy seguido por propietarios de perros y activistas de la ciudad. En un mensaje urgente, la entidad denunciaba el secuestro de dos perros, Zander y Tyson, ambos bajo la custodia del Centre d’Acollida d’Animals de Companyia del Barcelonès Nord (CAACBN) .
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Recuperado y en adopción
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Horas después, el mismo aviso informaba de que Tyson, el « negrito« , había podido ser recuperado, pero Zander, de apenas tres meses, continúa en paradero desconocido. El llamamiento es claro: máxima difusión, cualquier pista y contacto inmediato con la protectora o la Guàrdia Urbana de Badalona.
[–>[–>[–>El caso ha sacudido a la comunidad animalista porque no se trata de una simple pérdida: los perros han sido robados deliberadamente de un centro público de acogida, un espacio que se presupone seguro.
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Este gesto abre interrogantes sobre quién está detrás del robo, con qué intención y hasta qué punto los refugios municipales están preparados para evitar intrusiones o sustracciones de animales.
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[–>‘Sparring’ en peleas
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Mientras Zander sigue este miércoles sin aparecer, crece la preocupación de que pueda estar en manos de personas que no tienen precisamente su bienestar como prioridad: como en el caso de Mango, el perro sustraído de una protectora de Tiana (Montgat, Barcelona), hay inquietud de que pueda haber sido robado para ser usado como ‘sparring’ en peleas de perros.
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En Badalona, la sensibilidad hacia el bienestar animal ha ido en aumento en los últimos años. El municipio ha estrenado hace unos meses una gran área de recreo para perros en el parc del Torrent de la Font i del Turó de l’Enric, con más de 2.000 metros cuadrados pensados para que los perros puedan correr y socializar en condiciones dignas.
[–>[–>[–>Esa apuesta por los espacios caninos contrasta con la realidad que evidencia el caso de Zander: aún queda camino por recorrer para garantizar su protección más básica, empezando por la seguridad en los centros donde se refugian los animales abandonados.
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Búsqueda activa
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Tras conocerse la desaparición, la red de entidades de protección animal y cuentas dedicadas a perros perdidos se ha activado de inmediato. La etiqueta #XarxaBarcelonaPerduts, habitual en la búsqueda de animales extraviados en el área metropolitana, acompaña los mensajes que piden ayuda para localizar a Zander.
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Voluntarios y ciudadanos están compartiendo su foto, describiendo su aspecto y recordando el punto de origen: el CAACBN, en Badalona. El objetivo es que cualquier persona que lo vea pueda reconocerlo y avisar con rapidez.
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La propia publicación de Àrees de Gossos Badalona anima a contactar directamente con la protectora o la policía municipal ante cualquier pista.
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Protocolos de seguridad
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Eso implica que el caso ya ha sido puesto en conocimiento de las autoridades locales, aunque por ahora no han trascendido detalles sobre posibles líneas de investigación o hipótesis sobre cómo se produjo la sustracción.
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La incógnita sobre cómo alguien ha podido entrar, sacar a dos perros y abandonar el lugar sin ser interceptado abre un debate incómodo pero necesario: ¿son suficientes los protocolos de seguridad de los centros de acogida de animales? La protectora de Badalona denuncia que es la « tercera vez » que sufren un robo de este tipo, si bien es cierto que « es la primera vez que se llevan a un cachorro ».
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Falta de recursos
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Más allá de la urgencia por encontrar a Zander, pues, queda un problema latente en el aire: las protectoras llevan años denunciando falta de recursos e instalaciones envejecidas, una combinación que dificulta tanto el bienestar diario de los animales como la prevención de incidentes graves. Cuando el fallo no es un escape, sino un robo, el problema deja de ser solo de gestión y entra en el terreno penal.
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El caso de Zander también evidencia el papel clave de las redes sociales en este tipo de situaciones. En cuestión de minutos, un aviso en X (antes Twitter) puede multiplicarse, cruzar barrios y municipios y llegar a ojos de miles de personas.
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Esa reacción rápida es muchas veces la diferencia entre un animal recuperado y uno que se pierde para siempre. Tyson, el otro perro secuestrado, ya ha podido regresar gracias a esa cadena de colaboración y alerta, según la propia publicación. Ahora, los esfuerzos se concentran en que Zander tenga el mismo desenlace.
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Reivindicación activa
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Mientras no haya noticias, la movilización continuará: carteles virtuales, fotografías compartidas en grupos de barrio, mensajes en canales de Whatsapp y Telegram, asociaciones difundiendo el caso en sus perfiles…
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Zander es ahora el símbolo de una reivindicación que va más allá de su caso particular. Sus defensores reclaman más medios para los centros públicos de acogida, controles más estrictos y una respuesta contundente cuando los animales, una vez rescatados de la calle, vuelven a quedar expuestos.
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Todo con la vista puesta en una prioridad inmediata: que Zander pueda volver sano y salvo al lugar del que nunca debió salir, y que un episodio como este no vuelva a repetirse.
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