El planeta lleva diez años agotando aceleradamente sus reservas hídricas, es decir, la cuenta de ahorros en la que tiene agua para años de escasez por sequías. Sin esas reservas, el mundo queda abocado a una situación incierta. Esta es la advertencia que lanzó hace pocos días la Organización Meteorológica Mundial (OMM), dependiente de la ONU. El almacenamiento mundial de agua dulce en ríos, lagos, glaciares, pozos subterráneos y otras fuentes está disminuyendo desde hace diez años.
[–>[–>[–>Pero ¿qué sucede en España? El climatólogo Jorge Olcina, catedrático de la Universidad de Alicante, ha alertado de una nueva realidad en nuestro país que amenaza justamente a aquellas regiones que tradicionalmente se consideran más a salvo de la falta de lluvias, como son las del norte. Olcina se refiere a las ‘sequías exprés’, tal y como explica en el portal Science Media Center (SMC).
[–> [–>[–>Sequías en regiones lluviosas
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“El régimen de lluvias está cambiando. Cada vez son más frecuentes las denominadas ‘sequías exprés’, esto es, secuencias de sequía de corta duración (2-3 meses) pero muy intensas y con valores de temperatura elevados que aumentan la evaporación del agua. Es lo que ha ocurrido en gran parte de Europa este verano y que ha afectado también al norte de nuestro país. Se trata de áreas acostumbradas a lluvias regulares y continuas durante todo el año. Por eso, cuando se suceden dos o tres meses de lluvias muy por debajo de lo normal, comienzan a tener problemas de abastecimiento agrario y especialmente urbano”, afirma el experto.
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Jorge Olcina, climatologue de l'Université d'Alicante / Aquae
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Hay que tener en cuenta que en el oeste y noroeste de España la precipitación de este verano ha caído un 75% en relación a la media. Olcina explica que “las áreas más vulnerables a las sequías en España son, curiosamente, las regiones del norte peninsular, porque no están preparadas para desarrollos de sequías cortas pero intensas (uno o dos meses sin llover)”.
[–>[–>[–>Poblaciones no adaptadas a la sequía
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Es por este motivo, agrega, que “saltan las alarmas de sequía y los problemas de abastecimiento en poblaciones que no tienen planificada su gestión urbana del agua a las nuevas condiciones climáticas que se están desarrollando y que suponen una irregularidad mayor de las precipitaciones”. Lo contrario sucede en el sur, donde lo habitual de la escasez hídrica ha llevado desde hace tiempo a incorporar sistemas de abastecimiento a partir de múltiples fuentes diferentes.
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Les régions cantabriques sont sufriendo ya sequías exprés / Europa Press
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El hecho de que la reserva hídrica de España esté al 62% de su capacidad puede ofrecer una imagen engañosa, puesto que se trata, advierte el climatólogo, de “un dato global para el conjunto del país”, pero con grandes diferencias entre regiones.
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[–>La clave está en empezar desde ya a adaptarse a la nueva realidad climática: “España debe comenzar a planificar sus recursos y usos del agua en el nuevo escenario de cambio climático, apostando por la reutilización del agua y dependiendo menos de las precipitaciones directas. Las ciudades deben ampliar sus depósitos de almacenamiento de agua para poder soportar semanas de poca o de ninguna lluvia. Si no se hace, estamos condenados a vivir en alerta permanente de sequía, especialmente en las zonas de España donde más llueve del norte peninsular. Hay que desarrollar sistemas multifuente que no sean exclusivamente dependientes de la lluvia”.
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